El reino futuro de Cristo en la nueva tierra

 

La tierra es la heredad de los hijos de Abraham - Romanos 4: 13, Mateo 5: 5, Salmo 37...

 

Según Romanos 4:13, la tierra será heredada por aquellos que son de la Simiente de Abraham. La profecía de la imagen de Daniel 2 explica que Cristo regresará como la Roca que desmenuzará todos los reinos de la imagen colosal que Nabucodonosor soñó, y entonces el reino de Dios se extenderá por todo el mundo (compárese con Sal.72:8).

Aquellos que siguen a Cristo en esta vida serán “reyes y sacerdotes con Cristo, y reinarán sobre la tierra” (Ap. 5:10). Estos tendrán diferentes grados de responsabilidad (Lc. 19:17). Cristo compartirá su reinado sobre la tierra con ellos (Ap. 2:27; 2 Ti.2:12). “Para justicia reinará un rey [Jesús], y príncipes [los creyentes] presidirán en juicio” (Is. 32:1; Sal. 45:16).

Cristo ha de reinar en el restablecido trono de David (Lc. 1:32,33), lo que quiere decir que tendrá una sede, leyes, súbditos y territorio. Como Cristo reine desde  la ciudad de Jerusalén, el mundo tendrá paz y justicia verdaderas. Es en esta área donde se construirá un templo (Ez.40:48). Aunque la gente alabará a Dios en diversos lugares en todo el mundo (Mal. 1:11), este templo será el punto céntrico donde el mundo irá a adorar. Las naciones “subirán de año en año para adorar al rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” alrededor del templo en Jerusalén (Zac. 14:16).

Este peregrinaje anual a Jerusalén está también profetizado en Isaias2:2,3 “En lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte [reino -Dn.2:35,44] de la casa de Jehová [el templo] como cabeza de los montes [es decir, el reino y el templo de Dios serán exaltados por sobre los reinos de los hombres]…y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos…Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová”. Esta parece ser una descripción de los primeros días del reino, cuando la gente transmite a otros el conocimiento del reinado de Cristo, y suben al “monte” del reino de Dios, el cual poco a poco se difundirá a todo el mundo. Aquí tenemos una descripción de verdadero entusiasmo en la adoración religiosa.

Una de las mayores tragedias humanas de nuestros días es que la gente ‘adora’ a Dios por razones políticas, sociales, culturales o sentimentales, más bien que sobre la base de un verdadero entendimiento de Él como su Padre y creador. En el reino habrá entusiasmo a nivel mundial por aprender los caminos de Dios; la gente estará tan motivada por este deseo que viajará, desde todas las regiones de la tierra, hacia Jerusalén a fin de adquirir más conocimiento acerca de Dios.

En vez de la confusión e injustica creada por los sistemas legales de los hombres y su administración de la justicia, habrá un único código legal universal – “la ley y la palabra de Jehová”, que será promulgado por Cristo desde Jerusalén. “Todas las naciones correrán” a estas sesiones de enseñanza, implicando que este deseo común de obtener el verdadero conocimiento de Dios hará disminuir la fricción natural que hay entre las naciones, así como ocurre entre personas que se dedican a adquirir semejante conocimiento en esta vida.

Esta descripción de todas las naciones corriendo a Jerusalén es similar al relato que se presenta en Isaías 60:5, donde los judíos llegan junto con los gentiles (los no judíos) a adorar a Dios en Jerusalén. Esto se conecta perfectamente con la profecía del reino en Zacarías 8:20-23:

“Aún vendrán pueblos, y habitantes de muchas ciudades; y vendrán los habitantes de una ciudad a otra, y dirán: Vamos a implorar el favor de Jehová [compárese con Zac. 14:16 -“de año en año”], y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo también iré. Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén…diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros”.

Esto crea la situación en que el pueblo judío será puesto “por cabeza, y no por cola” de las naciones, debido a su arrepentimiento y obediencia (Dt. 28:13); en aquel tiempo todos reconocerán la base judía del plan divino de salvación. Y así la ignorancia de esto entre el cristianismo contemporáneo llegará a su término abruptamente. Entonces la gente estudiará estas cosas con entusiasmo, de manera que podrán decir a los judíos: “Hemos oído que Dios está con vosotros”. Entonces las conversaciones girarán en torno a cosas espirituales, más bien que las vanidades que llenan el pensamiento actual del mundo.

Debido a este mayor compromiso por la santidad, no es sorprendente que Cristo “juzgará entre las naciones… y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Is. 2:4). La autoridad absoluta de Cristo y la justicia plena de su arbitraje en las controversias permitirán que las naciones gustosamente transformen sus maquinarias militares en equipos agrícolas, y abandonen todo entrenamiento militar. “Florecerá en sus días justicia” (Sal. 72:7) -entonces la espiritualidad será exaltada, y se rendirán honores a aquellos que reflejen las características divinas de amor, misericordia, justicia, etc. Contraste esto con el relieve que se da a los soberbios, jactanciosos y ambiciosos.

La voluntaria transformación de “espadas en rejas de arado” será parte de un cambio agrícola mucho mayor que ha de venir sobre la tierra. Como resultado del pecado de Adán, la tierra fue maldecida por causa de él (Gn. 3:17-19), con el resultado de que ahora se necesita un considerable esfuerzo para que produzca alimento. En el reino “será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los[anteriormente estériles] montes; su fruto hará ruido como [las cosechas de] el Líbano “Sal. 72:16). “El que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto” (Am. 9:13); así será la mejorada fertilidad de la tierra, y la eliminación de la maldición que se decretó sobre la tierra en el Edén. Tan inmensa empresa agrícola hará participar a mucha gente. Las profecías acerca del reino dan la impresión de que la gente regresará a un estilo de vida agrícola autosuficiente:

“Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quienes los amedrente” (Miqueas 4:4).

La autosuficiencia terminará con los abusos que son inherentes a cualquier sistema de empleo de mano de obra por un salario. Pasar toda una vida trabajando para que otros se enriquezcan será entonces un asunto del pasado.

“Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma… mis escogidos disfrutaran de la obras de sus manos. No trabajarán en vano…” (Is. 65:21-23)

Isaías 35:1-7 contiene una profecía incomparable acerca de cómo será transformada la tierra estéril, produciendo un aura de gozo y felicidad que casi fluirá de la tierra, debido al modo de vida más fácil y más espiritual de aquellos que la trabajan: “Se alegrarán el desierto… el yermo se gozará y florecerá como la rosa… se alegrará y cantará con júbilo… porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco se convertirá en estanque”. Hasta la natural agresividad entre los animales terminará. “El lobo y el cordero serán apacentados juntos”, y los niños podrán jugar con serpientes (Isaías 65:25; 11:6-8).

De la misma manera en que la maldición que se había decretado sobre la creación natural será reducida considerablemente, así también la que fue decretada sobre el género humano será disminuida. Por eso Apocalipsis 20:2,3 habla en lenguaje simbólico acerca de que el diablo (el pecado y sus efectos) será “atado”, o restringido, durante el milenio. La duración de la vida aumentará, de manera que si alguien muere a los 100 años de edad, será considerado como la edad de un niño (Is. 65:20). Las mujeres experimentarán menos dolor en el parto (Is.65:23).”Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo” (Is. 35:5,6). Esto será posible debido a que de nuevo se poseerán los milagrosos dones del espíritu (compárese con He. 6:5).

Nunca se podrá recalcar suficientemente que el reino de Dios no debería ser imaginado como un paraíso en una isla tropical, donde los justos disfrutarían de una manera similar a la que disfrutan los hombres cuando toman baños de sol entre las glorias de la naturaleza. El propósito fundamental del reino de Dios es dar gloria a Dios, hasta que la tierra esté llena de gloria para Él, “como las aguas cubren el mar” (Hab. 2:14). Este es el objetivo final de Dios: “Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria [llenará]…toda la tierra” (Nm.14:21). Dar gloria a Dios significa que los habitantes de la tierra apreciarán, alabarán y copiarán sus justos atributos; y debido a que el mundo estará en este estado, Dios permitirá que la tierra física también refleje esto. De modo que “los mansos heredarán la tierra [enel reino], y se recrearán con abundancia de paz [espíritual]” (Sal.37: 11), más bien que disfrutar de la vida fácil. Aquellos “que tienen hambre y sed de justicia… serán saciados” con ella en el reino (Mt.5:6).

A menudo se usa el deseo de poseer la vida eterna en el reino como una carnada para inducir a la gente a interesarse en el cristianismo. Sin embargo, el solo hecho de poseerla será en aquel tiempo casi secundario ante la verdadera razón por la cual estaremos en el reino -la cual es glorificar a Dios. Cuánto tiempo puede faltarnos para esto después de nuestro bautismo, es una apreciación que debería estar en continuo desarrollo. Para el escritor, solo diez años de vivir en el gozo de la perfección absoluta y de la buena conciencia para con Dios compensaría todo el trauma de esta vida. Que este estado glorioso durará para siempre, simplemente hace perder el aliento, llevándonos más allá de los límites de la comprensión humana.

Aun cuando se enfoque en términos levemente más físicos, el estar en el reino de Dios debería ser nuestra suprema motivación para desdeñarlas ventajas mundanas y el materialismo. En vez de preocuparnos excesivamente por el futuro inmediato, Jesús aconsejó: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:30-34). Todo lo que podamos ahora imaginar o procurar es incomparable con el cumplimiento final de estar en el reino de Dios.

Necesitamos buscar la “justicia [de Dios]“, es decir, tratar de desarrollar un amor por el carácter de Dios, lo que significa que queremos estar en el reino de Dios porque allí la justicia será glorificada, porque queremos ser completa y moralmente perfectos más bien que tan solo por querer en forma personal, escapar de la muerte y llevar una vida fácil por la eternidad.

Con demasiada frecuencia se presenta la esperanza en el evangelio en formas que apelan al egoísmo humano. Obviamente, nuestra motivación para estar en el reino varía tremendamente de día a día. Lo que estamos sugiriendo aquí es un ideal; nuestra máxima prioridad es aprender el evangelio y mostrar nuestro sometimiento a él en el bautismo por un motivo de amorosa obediencia a Dios. Nuestra apreciación de la esperanza que está ofreciendo Dios, y nuestras exactas razones para querer estar en el reino, crecerán y madurarán después de nuestro bautismo.

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Meditaciones sobre el Reino de Dios

El Reino señala a una entidad que viene en el futuro cuando los justos serán reivindicados y los malos juzgados por un Jesús autoritario que regresa con poder, ganador de la batalla cósmica contra el mal, tan dolorosamente evidente por la presencia del pecado en nuestro mundo. Sin embargo, elementos de una inauguración presente aparecen en este uso. Así es que Pablo puede hablar, por un lado, de “heredar el Reino”, viendo su futura venida (1 Cor. 6:9-10; 15:50; Gál. 5:21), mientras también reparaba en que el reino no es cuestión de palabra, sino de poder (1 Cor 4:20). Ni consta de comer y beber, sino de rectitud, paz y alegría en el Espíritu Santo (Rom. 14:17). Es Dios que le invita a entrar a Su Reino y gloria” (1 Tes. 2:11). Sus obreros trabajan en el servicio del Reino de Dios (Col. 4:11). Los Hechos registran cómo Felipe y Pablo predican el Reino (Hechos 8:12; 28:23, 31). Por otra parte, Pablo puede hablar en los Hechos de “introducir el Reino” a través de muchas pruebas, una referencia futura (Hechos 14:22; Similar es en 2 Ped. 1:11). Aún los hebreos hablan de recibir un Reino inconmovible en un contexto donde ya hemos venido al Mt. Sion, la Jerusalén celestial (Heb. 12:22-28). Ya notamos arriba la cita en Col. 1:13 y 1 Cor. 15:24-28, donde el rescate lo introduce a uno en el Reino, y el gobierno de Jesús procede hasta su terminación. El Apo. 1:6 hace el mismo punto de reino “ya” cuando Cristo “nos ha hecho “ya” un Reino de sacerdotes para Su Dios y Padre” (Apo. 1:6). Somos parte, aun ahora, de un programa del Reino que un día será manifestado para todo el mundo para ser visto por todos los nacidos de nuevo. El Reino de Dios se trata finalmente del gobierno, poder, y presencia de Dios literalmente hablando en un mundo caído. El Reino refleja la victoria de Dios sobre el pecado en nombre de una humanidad necesitada (Efe. 3:7-10). Para refundir otro dicho de otro contexto, “Todo el mundo es Su plataforma, y somos meramente jugadores en ella.” Sólo en este caso, lo que Dios ha formado en la iglesia y lo que él hará en la expresión última del Reino muestra el poder transformante que viene a través de Cristo. Tenemos un papel significativo como testigos de Su camino y presencia. Esto me trae al significado de Reino con vínculos inamovibles con la iglesia, pues la esperanza y la esencia del Reino nos conducen a su llamada e implicaciones éticas.

El Reino es ambos distinto de e íntimamente asociado con la iglesia. El Reino es más que la iglesia, pero la iglesia es contenida dentro del programa del Reino. Hay una progresión en curso para el movimiento del programa unificado del Reino de Dios mientras se mueve a través de las dispensaciones o eras de su administración. El programa nos propulsan hacia la realización de la esperanza completa y traen ese futuro en el presente como un vislumbre de lo que ha de venir. Así que, ¿cómo encajamos como comunidad para ese asunto dialéctico entre el Reino presente y futuro?

Dios ha invertido en la iglesia. Su inversión es el Espíritu residente, mediado a través de Cristo y dado en el contexto del perdón y la promesa, una prima (anticipo) escatológica sobre el resto de la esperanza. La iglesia, entonces, es la beneficiaria del poder y presencia de Dios. Satanás y el pecado aparecen derrotados, como el lenguaje confiado de Romanos 8 lo declara. En la edad a venir, el Hijo del Hombre que vuelve dejará en claro toda esta autoridad al cosmos entero. Aquellos que confiesan a Jesús como su Salvador y Señor reconocen esta autoridad que Dios ha invertido en Su mediador. Si prepararse para el Reino comunal en el tiempo de San Juan Bautista quiso decir recurrir a Dios en el contexto de la reconciliación y siendo reconciliado con otros, entonces la llamada de la comunidad es evidenciar la presencia de tales relaciones transformadas ante un mundo necesitado. Esta exhortación fundamental aparece en un texto como Efe. 2:11-22

Así es que el Reino ha venido a través del Hijo de Dios invadiendo el mundo. Como Mesías que reconocemos que él es, él dominará la tierra finalmente. La “llegada” parcial del Reino ahora quiere decir la derrota parcial de Satanás, el perdón de Dios, y el otorgamiento del Espíritu. Y, no obstante, el Reino vendrá un día a través del Hijo del Hombre para reivindicar a los santos, y hacer de las promesas una realidad palpable. Entonces Satanás y el mal serán removidos. Mientras tanto decimos, “ven Señor Jesús. Pero danos la fuerza para ser luz para mostrar lo que el reino es. Tú has traído el futuro en el presente. Ilumínanos en nuestras vidas a través de tu poder presente en nuestras vidas.

El futuro Reino de Dios en la tierra

El Reino de Dios en la Tierra

” Y él envíe a Jesucristo, que les fue predicado a ustedes antes , que el cielo debe recibir HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS que Dios ha hablado por la  boca de sus santos profetas desde el principio del mundo “. Hechos3: 20 -21

“Después de esto volveré y reconstruirá el tabernáculo de David que ha caído ;  Voy a reconstruir sus ruinas, y la volveré a levantar , de modo que el resto de los hombres busque al Señor, incluso los gentiles que son llamados por mi nombre, dice el Señor que hace todas estas cosas. ” Hechos 15:16 -17

” Y en los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que nunca será destruido: y el reino no será dejado a otro pueblo, pero desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre. ” Daniel 2:44

Jesús, José y los Apóstoles

Jesús oró , ” Venga tu reino ” (Mateo 6:10) , y tome nota de José de Arimatea, “quien también esperaba el reino de Dios ” Lucas 23:51. En los Hechos de los Apóstoles se dice que muchas veces Pablo , “anunciaba el evangelio del Reino de Dios. ” (Hechos 8:12, 19:8, 20:25, 28:23) Si el Reino de Dios es importante para nuestra fe, entonces seguramente éste exige nuestra atención si queremos ser verdaderos discípulos. Jesús dijo: ” Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33

El Reino de Dios Original

En los tiempos del Antiguo Testamento, la nación de Israel fue el Reino de Dios en la tierra, y se consideró como tal cuando un rey piadoso estuvo en el trono de David y el pueblo fue obedientes a la ley de Dios . Este es el reino que los discípulos de Jesús se refirieron en el momento de la ascensión de Jesús,  cuando dijeron: ” Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” Hechos 1:6 . Así que es venida del Reino de Dios en la tierra es una restauración del reino original de Israel , referido de otro manera en la Escritura como « el trono de David” o “el Tabernáculo de David ” (Ver Hechos 15:16 -17; Amós 9:11 -12)

Qué tiene que ver el sufrimiento con eso ?

Reino de Dios es retratado como sujeto al sufrimiento en su núcleo actual. (Véase Mateo 11:12; 2 Tesalonicenses 1:5) Esto se debe a que los herederos del futuro Reino, conocido también como ” los santos del Altísimo»(Daniel 7:18, 22,27), No tienen ninguna autoridad presente. Se podría comparar a los discípulos de Jesús como « gobernantes en espera ” que sufren por sus creencias actuales , pero que van heredar el ” reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo ” Mateo 25:34, cuando Jesús venga. A continuación, serán ” … reyes y sacerdotes para nuestro Dios, y reinaremos sobre la tierra “. Apocalipsis 5:10

Próximamente en la tierra

El Reino de Dios con la ventaja añadida de la ”autoridad” será establecido cuando Jesús regrese , ” Porque debe él reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies ” 1 Corintios 15:25. Hablando del Rey Jesús, el profeta Jeremías dijo : ” He aquí que vienen días , dice Jehová , en que levantaré a David una rama de la justicia, un rey reinará y prosperará , y hará juicio y justicia en la tierra . En sus días será salvo Judá , e Israel habitará confiado , y ahora este es el nombre con el cual le llamarán: Jehová , justicia nuestra. ” Jeremías 23:5 -6

Los objetivos del Reino de Dios

El primer objetivo del Reino de Dios es restaurar la paz mundial. (Véase Isaías 2:4, 32:17 -18; Zacarías 9:10.)

Los objetivos siguientes implican la restauración de las necesidades espirituales y de culto de las personas ( Ver Isaías 2: 2 -3; Zacarías 14:16 -17; Hechos 15v16 -17) Y luego de una restauración física del mundo que está sufriendo actualmente en el área ambiental como nunca antes.

( Véase Isaías 35, 41:18 -20, 51:3; Ezequiel 36:34 -35; Amós 9:13 -14; Joel 3:18, Zacarías 14: -10) Jerusalén es representada como la capital política y lo más importante en el centro mundial del culto en el siglo venidero . “En ese momento Jerusalén se llamará el trono del Señor y todas las naciones serán reunidas a la misma. ” Jeremías 3:17

( Véase Isaías 2:3; 62:1 -2, 6-7; Zacarías 8:20 -22)

La vision del cristianismo sobre la sociedad del mañana

La Visión del Reino futuro de la iglesia

A lo largo de los siglos, las especulaciones sobre la naturaleza exacta de la culminación o realización plena del Reino de Dios han variado mucho. La expectativa principal es que la tierra será restaurada a su estado original perfecto, y toda la creación, especialmente los humanos, disfrutarán de la perfecta justicia y paz perfecta. Dios, el verdadero Rey del universo, reinará sobre todos a través de un hombre perfecto y justo (Santiago 2:5; Hechos 14:22).

En previsión de este tiempo, los cristianos creen que han sido llamados a una misión especial para tomar un papel activo en la preparación para dicho Reino. La Iglesia, como el cuerpo vivo de Cristo, está llamada a encarnar la presencia constante de Cristo en el mundo. Los cristianos son llamados a emular a Jesús en sus vidas individuales, para actuar como lo hizo Jesús al predicar el reino, amando, perdonando y reconciliando a las personas del mundo. Los cristianos esperan un día del juicio final, cuando el Reino de Dios, un reino de perfecta paz y la justicia, va a comenzar.

Una fe escatológica

El cristianismo es una fe escatológica que busca la venida del Reino de Dios (Mt. 6:33). Profundamente arraigado en el judaísmo, el cristianismo comparte la expectativa judía de un día que se efectuará el juicio final , llamado el Día del Señor. En este día, la humanidad verá a Dios o el representante de Dios, el Mesías, y toda injusticia será sacada a la luz en un ajuste de cuentas final.

Una vez que la injusticia ha sido descubierta y castigada, la justicia perfecta de Dios prevalecerá. Los escritores del Nuevo Testamento comparten esta expectativa, con la creencia cristiana característica que es Jesús, el Mesías, el que volverá en juicio. En el día de su Segunda Venida, también conocida como la parusía, Jesús no volverá como un pobre y oscuro maestro, sino en el orgullo como un rey, y al igual que los reyes de Israel, juzgará a cada uno según sus obras. El mundo como lo conocemos terminará, y el Reino de Dios se hará plenamente efectivo (Mt. 25:31-14).

El tiempo para restaurar todas las cosas

En ese tiempo glorioso, el tiempo de la restauración de todas las cosas (Hechos 3:19-21), los hombres de buena voluntad verán cristalizados todos sus anhelos de paz y justicia entre los hombres (Mateo 5:4-10). Será una era de plena armonía, obediencia, disciplina, aprendizaje, y adoración pura, sin que existan divisiones sectarias, sociales, o raciales. Será un gobierno mundial verdadero, un verdadero NOM divino que buscará el bien y la prosperidad para todos, sin que existan tiranos déspotas, o ricos orgullosos que busquen sus interes egoístas en perjuicio de los pobres y débiles como sigue ocurriendo hoy. Los últimos de hoy serán los primeros del mañana, y los que son hoy los primeros, serán los últimos, los desechados, y los desposeídos (Santiago 5:1-6).

Le pregunto lo siguiente, estimado amigo(a) que lee esto: ¿Está usted buscando heredar (ver y entrar) en ese magnifico reino venidero, o sigue creyendo aún en esa falsa esperanza católica de que partirá al cielo si usted es buenito y devoto?

Jesus reinara sobre la tierra

Cuando Jesus, el Cristo regrese, El reinara sobre la tierra, El es el descendiente de David que reinara sobre la tierra entera

Jeremías 23:5 He aquí, vienen días–declara el SEÑOR– en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra

Con Cristo ya no habra corrupcion, la tierra entera sera llena del conocimiento de Dios, todos se volveran y se  convertiran al Señor.. Lea con atencion los siguientes pasajes:

Habacuc 2: 14 Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar.

 

Números 14:21 pero ciertamente, vivo yo, que toda la tierra será llena de la gloria del SEÑOR;


Salmos 22:27 Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al SEÑOR, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.


Isaías 11:9 No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del SEÑOR como las aguas cubren el mar.


Jeremías 31:34 Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce al SEÑOR, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara el SEÑOR– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.


Sofonías 3:9 En ese tiempo daré a los pueblos labios puros, para que todos ellos invoquen el nombre del SEÑOR, para que le sirvan de común acuerdo.


Zacarías 14:9 Y el SEÑOR será rey sobre toda la tierra; aquel día el SEÑOR será uno, y uno su nombre.

Existen numeros pasajes mas que nos hablan de esta bendita realidad, Dios por medio de su Hijo Jesus reinará sobre la humanidad.. No deje pasar esta oportunidad, siga el consejo de Jesus:

Mateo 3:2 Arrepentíos, porque el reino de los cielos esta cerca..

DIOS LES BENDIGA

Explicando que es el Reino de Dios

Explicando lo que es el Reino de Dios:

1. El Reino de Dios es un gobierno real que durará mil años. La primera profecía que aparece en la Biblia revela que Dios enviaría a alguien para rescatar a los seres humanos fieles. A ese redentor se le llamó “la descendencia”, y se predijo que eliminaría para siempre las terribles consecuencias de la rebelión de Satanás y de Adán y Eva (Génesis 3:15). Mucho tiempo después, al fiel rey David se le dijo algo emocionante acerca de esa “descendencia”, o Mesías: gobernaría sobre un Reino, sobre un gobierno que sería distinto a todos los demás, pues duraría para siempre (2 Samuel 7:12-14).

2. El Reino de Dios acabará con todos los gobiernos humanos. El profeta Daniel recibió una visión en la que contempló una sucesión de potencias mundiales que se ha extendido a lo largo de la historia y ha llegado incluso hasta nuestros días. Obseve el sorprendente desenlace de su visión: “En los días de aquellos [últimos] reyes [humanos,] el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá para siempre”. De modo que todos los reinos, o gobiernos, de este mundo -con sus guerras, su crueldad y su corrupción- serán destruidos para siempre. Como señala esta profecía de Daniel, el Reino de Dios pronto gobernará sobre toda la Tierra (Daniel 2:44, 45). No sólo es un gobierno real, sino que será el único que exista. Profecías como esta muestran que el Reino de Dios no es algo que esté en el corazón, como muchas veces se ha enseñado.

3. El Reino de Dios acabará con las guerras, las enfermedades, el hambre y hasta la misma muerte. La Biblia contiene emocionantes profecías que revelan lo que el Reino de Dios hará en este planeta. Dicho gobierno logrará lo que ninguna organización humana ha logrado ni podrá lograr. Imagínese: ¡todas las armas de guerra destruidas para siempre! La Biblia dice: “[Dios] hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra” (Salmo 46:9). No se necesitarán médicos ni hospitales, pues ya no habrá enfermedades. “Ningún residente dirá: “Estoy enfermo”.” (Isaías 33:24). Nadie padecerá desnutrición ni se morirá de hambre. “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra.” (Salmo 72:16.) Ya no habrá funerales, velatorios, cementerios ni morgues, ni el sentimiento de vacío que los acompaña. La muerte, nuestra implacable enemiga, será por fin derrotada. El Creador “realmente se tragará a la muerte para siempre, y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro” (Isaías 25:8; comparar con 1 Corintios 15:54.)

4. El Rey del Reino de Dios es alguien escogido por Dios mismo. El Mesías no se nombró a sí mismo, ni tampoco lo eligieron seres humanos imperfectos. Más bien, Yahweh Dios lo escogío personalmente. Así lo indican los títulos Mesías y Cristo, que significan “Ungido”. De modo que es Yahweh, Su Padre quien lo ha ungido, o designado para ocupar un puesto tan especial. Dios mismo dice de él: “¡Mira! ¡Mi siervo, a quien tengo firmemente asido! ¡Mi escogido, a quien mi alma ha aprobado! He puesto mi espíritu en él. Justicia para las naciones es lo que él sacará” (Isaías 42:1; Mateo 12:17, 18). ¿y quién sabe mejor que nuestro Creador la clase de gobernante que necesitamos?

 5. El Rey del Reino de Dios ya ha demostrado ante toda la humanidad que es digno de ocupar ese puesto. Jesús de Nazaret fue sin duda el Mesías prometido. Provino del linaje que Dios había determinado (Génesis 22:18; 1 Crónicas 17:11; Mateo 1:1). Cuando estuvo en la Tierra, cumplió decenas de profecías escritas siglos antes. Además, desde los cielos se le identificó como el Mesías. ¿ De qué manera? Dios mismo habló desde los cielos y lo reconoció como su propio Hijo, y los ángeles lo señalaron como el Mesías prometido. Por otra parte, Jesús ejecutò milagros que eran una clara manifestación del poder divino, y a menudo lo hizo ante miles de testigos oculares. Jesucristo demostró vez tras vez la clase de gobernante que sería. No solo tenía el poder para ayudar a la gente, sino también el deseo de hacerlo (Mateo 8:1-3). Era generoso, compasivo, valiente y humilde. El relato de su vida en la Tierra se halla al alcance de todos, en las páginas de la Biblia.

6. En el Reino de Dios, SU CUERPO gobernará junto con Él, la Cabeza. (Revelación [Apocalipsis] 5:9, 10; 14:1, 3).

7. El Reino de Dios será en la tierra y Jesús está listo para gobernar también sobre todas las naciones. Esta última verdad es una de las más impactantes. La Biblia ofrece muchas pruebas de que Jesús ha recibido en los cielos su autoridad de Rey. El regirá el planeta desde Jerusalén, y muy pronto extenderá su dominio a todas las naciones y cumplirá las grandiosas profecías que ya hemos citado.

Usted puede ser parte del pacto de Dios con David

Dios hizo un pacto eterno de autoridad con David y sus hijos. 2 Samuel 7:12-19 1 Crónicas 17:11-17. ”Estableceré tu simiente después de ti. Estableceré su reino. Él construirá una casa para mi nombre. Estableceré su trono para siempre. Seré su padre y él será mi hijo. Tu casa y tu reino serán establecidos para siempre ante ti. Tu trono será establecido para siempre. Tú has hablado de la casa a tu siervo por un gran momento por venir. El trono de David es el trono de Dios en la tierra. Dios está sentado sobre Su trono en el cielo. Sobre todo el universo”. (Salmo 11:4, 47:7,8, 93:1,2, Isaías 66:1,2) 

Salomón se sentó ” en el trono del reino del SEÑOR sobre Israel”. De todas las naciones, Dios escogió a Israel para ser Su reino especial en la tierra, y Jerusalén es Su ciudad escogida.  (1 Crónicas 28:5,  Deuteronomio 14:2, 2 Crónicas 6:6, Zecarías 2:12). 

“Salomón se sentó sobre el trono del SEÑOR como rey en lugar de David su padre, y prosperó; y todo Israel le obedeció”. (1 Crón. 29:23). Dios tuvo un trono en la tierra. 

Este pacto con David fue un pacto eterno. Nunca acabará. David siempre tuvo un hijo para sentarse sobre su trono.David nunca carecerá de un hombre para sentarse sobre su trono. Esto convenio es tan seguro como el día y la noche (Jeremías 33:17-21).. Dios no quebrantará este pacto acerca de un hijo de David que se siente en el trono de David— que es el trono de Dios en la tierra. Ese trono durará para siempre, y el Hijo de David se sentará sobre él, rigiendo el mundo (Salmo 89:20-29, 34-37). 

El hijo de David, Salomón, se sentó en ese trono. (1 Reyes 2:12). Muchos reyes de Israel y Judá se  sentaron sobre ese trono: David, Salomón, Roboam, Abija, Asa, Josafat, Joram, Usías, Ezequías. Sus reinados están Registrado en 1 y 2 Reyes y 1 y 2 Crónicas. Algunos de ellos fueron justos, y algunos fueron malvados. Porque fueron tan malvados, Dios retiró Su trono en la tierra por un tiempo (Ezequiel 21:24-27). Estas palabras son dirigidas al último rey, Ezequías: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, 26 así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto.  27 A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”. 

El trono de David, el trono de Dios en la tierra, no será ocupado hasta que JESÚS venga, el cual tiene el derecho legítimo. Jesús se sentará en el trono de David cuando él venga con todos los santos ángeles (Mateo 25:31). 

A JESÚS LE ES PROMETIDO EL TRONO DAVID, EL TRONO DE DIOS EN TIERRA. 

Dice en Lucas 1:30-33  que El Señor Dios le dará (Jesús) el trono de su padre David. Note las genealogías de Mateo 1 y Lucas 3. Jesús es el hijo de ambos, de Abraham y de David, a quienes los dos pactos eternos fueron hechos y que conciernen a nuestra salvación. 

En  Isaías 9:6,7 dice que El Mesías (Cristo) reinará en el trono de David. En el Salmo 2:6-12 dice que el Mesías (el Hijo de Dios) dominará sobre todos los reyes de la tierra. También Salmo 45, Salmo 72, Zacarías 6:12,13. 

En Mateo 25:31-34 dice que Jesús vendrá en Su gloria con Sus ángeles. Entonces él se sentará en el trono de David y asumirá la autoridad de la tierra. Luego él separará a las naciones, invitando a algunas personas a la herencia dentro del reino de Dios, y arrojando algunos en el lago de fuego, para allí morir la segunda muerte (Revelación 20:15). En la regeneración, Jesús se sentará sobre Su trono, y los 12 apóstoles se sentarán también sobre 12 tronos juzgando a Israel (Mateo 19:28). 

LOS CRISTIANOS VERDADEROS REINARÁN CON JESÚS COMO REYES Y SACERDOTES. 

El que venza será invitado a gobernar con Jesús (Revelación 3:21).(Note los dos tronos de Dios aquí en este verso.)Jesús dará el poder del vencedor sobre las naciones, para dominar sobre ellas (Revelación 2:26,27). El Redimido reinará sobre la tierra (Revelación 5:10). Los santos ayudarán a juzgar, cuando Dios juzgue la tierra (Salmo 149:5-9). Si sufrimos con él, también reinaremos con él (2 Timoteo 2:12). Aquellos en la primera resurrección serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años (Rev. 20:4, 6).

AHORA, EN LA ERA ANTES DE QUE CRISTO VENGA Y REINE, PRESTE ATENCIÓN CÓMO ÉL ESTÁ CONSTRUYENDO UNA CASA PARA EL NOMBRE DE DIOS (2 Sam. 7:13,14).

Jesús dijo, “edificaré mi iglesia” (Mateo 16:13-19). La roca en la cual él la construye no es Pedro, sino la confesión de Pedro,  o sea que Jesús es el Hijo de Dios. En la casa de Dios (el grupo familiar) hay muchos lugares habitables. Jesús ascendió al cielo para preparar un lugar en la casa de Dios para nosotros. Él vendrá otra vez (Juan 14:2,3).

¿Qué ES la casa de Dios? La casa de Dios es LA MANSIÓN O EDIFICIO de Dios. Jesús está PREPARANDO LUGARES  para nosotros en la casa  de Su Padre, hoy (1 Timoteo 3:15).

CUANDO JESÚS VENGA EN PODER Y GLORIA, CON LOS SANTOS ÁNGELES, ÉL VENDRÁ COMO UN GRAN REY. (Mateo 25:31-46, Rev. 19:14-21). Él reinará sobre la tierra para 1000 años (Rev. 20:4-6). Su pueblo reinará con él mil años y luego poseerán sus lugares en la MANSIÓN QUE DESCENDERÁ a la tierra (Daniel 7:18, 22,27; Rev.20:6; 21:3,4).

EL PACTO ABRAHÁMICO Y EL PACTO DAVÍDICO SON EL FUNDAMENTO DEL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS.

Uno ofrece vida eterna y herencia eterna en la tierra. El otro nos ofrece autoridad y dominio con Jesús en el Reino de Dios. Dios será nuestro Dios para siempre, y Su gloria llenará la tierra (Números 14:21, Isaías 11:9, Habacuc 2:14).