¿ Fue el evangelio de Cristo un trabajo de 3 días?

Por Anthony Buzzard

Jesús dio su advertencia más severa al público cuándo él declaró que “muchos dirán, en aquel día, ‘Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre exorcizamos a demonios y en tu nombre hicimos muchas obras milagrosas?’” Jesús responderá a estas reclamaciones, diciendo: “nunca les reconocí” (Mat. 7:22, 23). Pablo a menudo es citado con estas palabras: “quienquiera invocare el nombre del Señor será salvo…Si usted admite con su boca que Jesús es el Señor y creer en su corazón que Dios lo levantó de los muertos, entonces usted será salvado” (Rom. 10:9, 13, Nueva Biblia de Jerusalén).

Pablo no contradijo ni aguó los dichos de Jesús. La llave para la reconciliación de estos pasajes es notar que llamar a Jesús Señor implica la obediencia a sus mandamientos, el primero de los cuales es creer el Evangelio sobre el Reino de Dios (Marcos 1:14-15).

En segundo lugar, Pablo no necesariamente dijo todo sobre la salvación en un pasaje. Un ejemplo clásico de torcer a Pablo es usar I Corintios 15:1-3 para mostrar que el Evangelio consiste sólo en la creencia en la muerte y resurrección de Jesús y no en su Reino. Pero Pablo dijo que él había predicado los hechos sobre la muerte de Jesús como “entre las cosas de la primera importancia” (1 Coirintios 15:3).

Esto no era el todo su Evangelio. ¡Si Pablo no hubiera predicado el mismo Evangelio sobre el Reino que Jesús siempre hizo, él se habría puesto bajo su propia maldición por predicar otro evangelio! (Gal. 1: 8-9).

Jesús había predicado el Evangelio y lo había llamado el Evangelio sobre el Reino de Dios durante años, sin  incluso haber mencionado en aquella etapa ni una palabra sobre su muerte y resurrección. Así, el Evangelio bíblico es más que hechos sobre la muerte y la resurrección de Jesús. Jesús no vino “para hacer un trabajo de tres días.” Él vino para predicar el Evangelio acerca del Reino durante aproximadamente tres años (Lucas 4:43). Esta predicación del Reino de Dios es en todas partes del Nuevo Testamento llamado la predicación “de la palabra” (ver a Lucas 5:1).

Los cristianos deberían sujetarse a aquella “palabra” de Jesús, el Evangelio del Reino, no excluyendo, por supuesto, la creencia de que él murió y resucitó otra vez-

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El dispencionalismo ha engañado a muchos con un Evangelio trucado

Foto de John Nelson Darby (Dispensacionalista)
Por Sir. Anthony F. Buzzard, Master en Teología

Para las escuelas de teología comprometidas a la creencia en la palabra autoritativa de la Escritura, hay otras formas de evadir el Evangelio del Reino. Una tradición popular del Evangelio ha erigido un esquema por el cual el Evangelio del Reino no es específicamente el Evangelio de salvación para ser ofrecido ahora a los creyentes potenciales. Es un sistema conocido como “dispensacionalismo”. Todos los estudiantes de la Biblia reconocen que Dios destinó diferentes acomodamientos o “dispensaciones” para los diferentes períodos de la historia. La dispensación Mosaica, por ejemplo, hizo distintas exigencias en los fieles de aquellas requeridas bajo el Evangelio del Nuevo Testamento. Pero el “dispensacionalismo” va más lejos. Sostiene que el Evangelio del Reino fue predicado por Jesús sólo a los judíos, hasta que ellos rehusaron la oferta del Reino; después de lo cual un Evangelio diferente, el Evangelio de la gracia, fue introducido por Pablo. La teoría sostiene luego que el Evangelio del Reino será reinstalado siete años antes del regreso de Cristo, un tiempo cuando, de acuerdo también con el dispensacionalismo, la Iglesia habrá sido removida de la tierra por el así llamado “rapto pretribulacional.”

El sistema dispensacionalista ha sido impuesto a la fuerza en el texto de la Escritura en los intereses de una teoría ajena a la Biblia. Como hemos señalado, Lucas hizo todo lo posible para demostrar que el Evangelio de Pablo no era diferente al de Jesús. Ambos hombres predicaron el Evangelio acerca del Reino. Pablo, en contra del dispensacionalismo, no supo nada de una diferencia entre “el Evangelio de la gracia” (Hechos 20:24) y “predicando el Reino” (Hechos 20:25). Él deliberadamente los iguala. Como dice F.F. Bruce: “es evidente de una comparación de Hechos 20:24 con el siguiente verso que la predicación del Evangelio de la gracia es idéntica con la proclamación del Reino.” Esta prueba incontrovertible es rotundamente contradicha por el dispensacionalismo contemporáneo. Dr. Erwin Lutzer, de Radio Moody Church Ministries, afirma: “creo que el evangelio del reino es diferente al evangelio de la gracia de Dios… el evangelio de la gracia de Dios no tiene nada que ver con el Reino per se.” Pero esta confusión del único Evangelio de la salvación fue aprendida de la tradición no examinada, no de la Biblia. Por medio de presentar “dos formas del Evangelio,” los dispensacionalistas han inventado una muy desafortunada distinción que no existe en el texto bíblico.

El dispensacionalismo formalmente cancela el Evangelio como Jesús lo predicó. ¿Pudo haber sufrido la iglesia un mayor desastre que este acortamiento sistemático del propio Evangelio de Jesús que El predicaba? A.C. Gaebelein fue un exponente destacado de la teoría del “evangelio dividido”. En lo referente a las palabras de Jesús en Mateo 24:14, “Este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones,” él escribió:

La predicación que es mencionada es aquella del Evangelio del Reino, pero ese Evangelio no es ahora predicado, pues predicamos el Evangelio de la gracia…Con la lapidación de Esteban la predicación del Evangelio del Reino cesó. Otro Evangelio fue predicado. El Señor se lo dio al gran Apóstol. Y Pablo llama a este Evangelio “mi Evangelio”. Es el Evangelio de la Gracia gratuita de Dios para quienes crean, el evangelio de la Gloria de Dios…Ahora, durante el tiempo en que el Reino fue predicado como que estaba a la mano, el Evangelio de gracia no se oyó, y durante el tiempo en que el evangelio de gracia es predicado, el Evangelio del Reino no es predicado.

Por este extraordinario disparate exegético, el Evangelio Cristiano del Reino fue descartado de la corte —descartado como suspendido, y decretado inaceptable para el tiempo actual. La situación parecería demandar un arrepentimiento profundo y el restablecimiento del Evangelio completo de Jesús en el corazón de evangelismo. ¿Puede haber tal cosa como una evangelización que no sostiene en el más alto honor y énfasis el mismo Evangelio anunciado por Jesús y ordenado por la Gran Comisión hasta el fin de la era? Si Pablo hubiera predicado de hecho, como Gaebelein dice, “otro Evangelio”, él se habría puesto bajo su propia maldición (Gál. 1:8, 9). Él habría estado violando las instrucciones de Jesús de que Sus enseñanzas debían ir al mundo entero.

El artículo sobre “el Evangelio” en el Diccionario de la Biblia de Unger representa la misma tendencia común dispensacionalista de desviarse del Evangelio como Jesús lo predicó. Esta clase de pensamiento acerca del Evangelio y de la salvación ha tenido una inmensa influencia, particularmente en América, pero sus efectos son sentidos a todo lo largo del mundo evangélico:

Las formas del Evangelio a ser diferenciadas. Muchos maestros de la Biblia hacen una distinción en lo siguiente:

(1) El Evangelio del Reino. Las Buenas Nuevas de que el propósito de Dios es establecer un reino terrenal de un intermediario en el cumplimiento del pacto Davídico (2 Sam. 7:16). Dos proclamaciones del evangelio del reino son mencionadas, una, pasada, comenzando con el ministerio de San Juan Bautista, llevado a cabo por nuestro Señor y Sus discípulos, y que termina con el rechazo Judío del Mesías. La otra predicación es aún futura (Mat. 24:14) durante la gran tribulación, y que presagia el Segundo Advenimiento del rey.

(2) El Evangelio de Gracia de Dios. Las Buenas Nuevas de la muerte, sepultura y la resurrección de Cristo como fue provista por nuestro Señor y predicado por Sus discípulos (1 Cor. 15:1-4).

La trágica supresión del Evangelio del Reino es evidente en la Nueva Biblia de Referencia de Scofield en Revelación 14:6. El sistema de la definición del Evangelio descrito en esta nota ha afectado la totalidad de la presentación evangélica de la salvación, aun donde Scofield no está específicamente reconocido. Scofield empieza por definir el Evangelio salvador como el Evangelio de la gracia de Dios, el cual, él sostiene, está recluido a los hechos acerca de la muerte y la resurrección de Jesús. Scofield luego procede a hablar de “otro aspecto de las buenas noticias”, el “evangelio del Reino”. Somos informados de que Cristo predicó este Evangelio del Reino en Su primera venida, y “será proclamado durante la gran tribulación”. Scofield así descarta el Evangelio del Reino del mensaje presente de salvación manifestando que el Evangelio Cristiano se trata ahora sólo de la muerte expiatoria de Jesús y Su resurrección. De esta manera Jesús es cortado de Su propio Evangelio que El predicó. Bien podemos observar que el truco maestro de Satanás es separar a Jesús de Su enseñanza. Uno puede proclamar a “Jesús” con toda seriedad, ¿pero puede el Jesús verdadero ser dado a conocer aparte de Su Evangelio y enseñanza completa? Jesús supo bien el peligro que representaba predicar la “fe en Jesús” sin realmente informarle al público acerca de las “palabras de Jesús”. Sólo aquellos cuya fe está fundada en la roca sólida de la enseñanza /evangelio de Jesús están en tierra sólida (Mat. 7:24-27; Mar. 8:35-38; y ver todo el Evangelio de Juan con su constante insistencia en la palabra /palabras / enseñanza de Jesús).

La incertidumbre acerca del Evangelio Cristiano no es sorprendente cuando semejante evidente lectura errónea de la Biblia se forja en un sistema con una influencia masiva en los púlpitos y en la literatura Cristiana. Seguramente las palabras de Pablo en Hechos 20:24, 25 deberían descartar la distinción artificial propuesta por el Diccionario de la Biblia y la Biblia de Scofield. Pablo evocó su carrera y reparó en que él había “terminado su carrera, el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios para todos ustedes entre quienes pasé predicando el Reino”. Claramente no hay diferencia entre el Evangelio de la gracia y el Evangelio del Reino. Es cierto, claro está, que Jesús inicialmente no predicó Su resurrección como parte del Evangelio. La muerte y la resurrección de Jesús fueron más tarde elementos críticos en la proclamación de Pablo. Ellos, sin embargo, no reemplazaron la predicación del Reino, el cual permaneció tanto como el corazón de Evangelio de Pablo tal como había sido el centro del propio Mensaje de Jesús.

Cuando Jesús se embarcó en su intensiva campaña evangelizadora en Galilea aproximadamente el de 27 dC, él convocó a Su audiencia para un cambio de parecer radical basado en la creencia nacional de que Dios iba a conducir el Reino mundial prometido por Daniel y todos los profetas. La creencia inteligente en la promesa del Reino es el primer paso del discípulo, acoplado con un viraje importante en U en el estilo de vida. De este modo los hombres y las mujeres se pueden poner en línea ellos mismos con el gran propósito de Dios para la tierra.

La naturaleza de la actividad de Jesús fue aquel de un heraldo haciendo un anuncio público en nombre del único Dios de Israel. El empuje del Mensaje fue que cada individuo debería emprender una redirección radical de su vida ante la certeza del Reino venidero de Dios. Esto fue, y aún lo es, la esencia del Evangelio Cristiano. ¿Cómo puede ser de otra forma, cuando es el mensaje del Evangelio que viene de los labios de Cristo Mismo?

Es cuestión de sentido común reconocer que usando la frase “reino de Dios” Jesús habría evocado en las mentes de Su audiencia, empapados como estaban en la esperanza nacional de Israel, un gobierno mundial divino en tierra, con su capital en Jerusalén. Esto es lo que el Reino de Dios ciertamente habría significado para Sus contemporáneos. Las escrituras de los profetas, las cuales Jesús como judío reconoció como la Palabra de Dios divinamente autorizada, habían unánimemente prometido la llegada de una nueva era de paz y prosperidad. El Reino ideal dominaría por siempre. El pueblo de Dios sería victorioso en una tierra renovada. La paz se extendería a lo largo del globo.

Así, anunciar la llegada del Reino involucró ambos una amenaza y una promesa. Para aquellos que respondieron al Mensaje creyéndolo, y consecuentemente reordenando sus vidas, había una promesa de un lugar en las glorias del gobierno divino futuro. Para el resto, el Reino amenazaría destrucción, cuando Dios ejecute juicio en cualquiera no hallado digno de entrar en el Reino cuando éste llegue. Este tema gobierna todo el Nuevo Testamento. En la luz de este concepto primario, la enseñanza de Jesús llega a ser comprensible. Es una exhortación para ganar la inmortalidad en el Reino futuro y escapar de la destrucción y de la exclusión del Reino.

Los sistemas tradicionales de la predicación del Evangelio son ensillados con el destino no bíblico del creyente descrito como ” el cielo”. ¡El pacto Abráhamico, que subyace en el Evangelio del Reino Cristiano, es entonces aplicado sólo a los judíos! Pero son los Cristianos quienes, según Jesús, están destinados a “heredar la tierra” (Mat. 5:5) y el Reino.

Caracteristicas comunes de los falsos profetas

Los falsos maestros o profetas buscan dinero.

Juan 10: 12 y 13 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

Una de las características del falso maestro es que no le importa las ovejas o sea los creyentes sino que cuida del rebaño solo con la idea de obtener beneficios propios, el falso maestro esta en la iglesia no por amor a la congregación, ni al evangelio, sino por el dinero o mejor dicho por su diezmo y ofrenda.

2 Pedro 2: 1 al 3 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

En la segunda carta de Pedro, el advirtió sobre los falsos profetas y dijo que así como antes hubieron en Israel también los habrá entre las iglesia, dice que ellos negaran al señor que los rescato, esto nos habla de que el señor los había limpiado y rescatado de sus pecados pero se apartaron de la verdadera doctrina, tristemente los falsos maestros son seguidos por muchas personas y la característica mas común del falso profeta es que usa la fe de las personas para obtener dinero y ¿como lo hacen? Mintiendo.
Los falsos profetas son por lo general aquellos que se han hecho millonarios con la fe, ellos viven en mansiones lujosas, tienen “ministerios” gigantescos, viajan por el mundo predicando la palabra aunque tuercen el sentido de las escrituras para sacar sus propios beneficios, amenazan a la gente con el hecho de que si no dan sus diezmos serán maldecidos por Dios, etc, etc, etc. Ellos profetizan mentiras para hacer que la gente envié su “pacto” a fin de que, según dicen ellos, Dios haga realidad sus profecías. Ellos dicen algo así “si usted quiere ser prospero en sus negocios tome el teléfono en este momento y haga un pacto con Dios”. Y lamentablemente muchos los hacen.

El falso profeta tiene apariencia de piedad pero por dentro son lobos rapaces.

Mateo 7: 15 al 20 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.

Por sus frutos los conoceréis, tarde o temprano la verdad de un falso profeta se da a conocer, se los descubre en actos impíos, como por ejemplo adulterio, se los descubre en vicios como las drogas, alcohol, etc., etc. Al fin su verdadera identidad se da a conocer por sus frutos, también la verdad de los falsos profetas se descubre por los frutos de sus seguidores.

Jesús en cierta ocasión dijo:
Lucas 12: 1 y 2 Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.

Los falsos profetas dicen cosas que a la gente les agrada, ellos profetizas siempre lo bueno y nunca lo malo.

Isaías 30: 9 al 10: Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras.

El pueblo de Israel era rebelde y a los profetas les decían que profetizaran algo que sea agradable para ellos, así como el pueblo los pide por que no quiere ser reprendido y exhortado por el verdadero profeta de Dios, aparecen hombres que hacen lo que ellos piden con el fin de agradar y como se ha reiterado obtener beneficios. El falso profeta ve el negocio y allí va.
Pablo le hablo de esto a Timoteo, veamos lo que dijo:

2 Timoteo 4: 3 al 4: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Pablo profetizo esto inspirado por el Espíritu Santo de Dios y como es de esperar ¡esos días llegaron!. Lamentablemente la gente que hoy asiste a las iglesias no sufre la sana doctrina y por ello se juntan muchos falsos maestro que vienen y les dicen lo que ellos quieren oír, muy similar a lo que pasaba con el pueblo de Israel.

Veamos un ejemplo en el antiguo testamento:

Jeremías 6: 13 al 14 Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.

El falso profeta es amado y querido

Lucas 6: 26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

Los hombres hablan bien de los falsos profetas, en cambio, el verdadero profeta de Dios es aborrecido.

Lucas 6: 22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.

El falso profeta puede realizar milagros.

Mateo 24: 24 y Marcos 13: 22 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

El falso profeta es una señal del fin

Mateo 24: 11 “Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos”

También notamos que los falsos profetas tienen numerosos seguidores.

Conclusión

Estas son algunas de las características de los falsos maestros y profetas, espero que esto sirva de ayuda para que pueda tener el debido cuidado de no ser engañados por ellos. Nuestro SEÑOR JESUS dijo: Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes. (Marcos 13:23)

UN SALUDO A TODOS Y BENDICIONES. ..SU SERVIDOR LUCIANO MORALES

¿ Y el discernimiento?

Así discierne el mundo:

A los engañadores se les llama hábiles

A los hombres fieles a su esposa y que cuidan a su familia se les llama mandilones.

A la desnudez se le llama arte.

Al robo en la administración pública se le llama bono o compensación.

A la conciencia cauterizada que conduce a la perversidad se le llama madurez y a la desvergüenza, salir del clóset.

A la mujer virgen se le llama anticuada.

Al que se divorcia por cualquier causa y se vuelve a casar se le llama ejercer su derecho a ser feliz.

A la esposa que se dedica a su familia se le llama víctima oprimida.

A la carencia de valores absolutos se le llama criterio abierto.

A un ateo que se burla de Dios se le llama intelectual.

Al aborto se le llama libertad para decidir.

A la grosería se le llama franqueza.

A quien devuelve lo robado se le llama tonto.

Al sexo extramarital con condón se le llama hacerlo con responsabilidad.

Al vestirse con ropa de marca se le llama tener éxito.

Al que tiene éxito económico se le llama hombre de buena familia.

A las mentiras se les llama estrategias de venta.

Cuán penoso es ver que este modo de juzgar las cosas está hoy también en la iglesia:

Al que quiere vivir en santidad le llaman legalista.

Al que quiere seguir a Jesús fielmente le llaman fanático.

Al que se aparta del mundo le llaman religioso.

Al libertinaje le llaman ser libre de la religiosidad.

Al permiso para pecar le llaman estar bajo la gracia.

Al caerse al suelo y temblar le llaman mover de Dios.

Al llenar estadios le llaman avivamiento.

A la diarrea verbal le llaman palabra profética.

Al deseo de poder le llaman tener una visión grande.

Al robo descarado le llaman pactar con Dios o sembrar en el reino.

A los que denuncian el pecado les llaman fariseos modernos.

A las falsas doctrinas les llaman revelaciones apostólicas.

A los antros disfrazados de iglesia les llaman reunión de jóvenes cristianos.

A lobos rapaces les llaman apóstoles.

A las congregaciones que no instauran el G-12 les llaman grupos sin visión.

A volver el estómago le llaman vómito santo.

A la metafísica le llaman confesión positiva.

Al orgullo le llaman hacer las cosas con excelencia ‘para Dios’.

A las fábulas le llaman atar el espíritu de adulterio, alcoholismo y narcotráfico.

A hacerse rico a costa de los cristianos le llaman concierto ‘para la gloria de Dios’.

A cobrar la entrada a una reunión cristiana le llaman gastos de recuperación.

A cobrar por cantar o predicar le llaman ‘el obrero es digno de su salario’.

A reprender el pecado y las conductas erradas le llaman murmuración.

A la impunidad eclesiástica le llaman ‘no toquéis al ungido de Jehová’.

Al materialismo le llaman prosperidad divina.

Al show milagrero le llaman manifestación del poder de Dios.

A una jauría de lobos rapaces le llaman reunión de apóstoles y profetas.

Jer 15:19  Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Mal 3:17  Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.

Mal 3:18  Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

Comentario: este articulo fue recibido via mail de Casa de oracion, su sitio web es  www.casadeoracionmexico.com Seguramente alli podra encontrar este articulo.. Espero que le haya sido de bendicion y que abra bien los ojos para no dejarse engañar por estos hombres…

El evangelio de la Codicia

Por Luciano Morales Rubio

Durante un tiempo en mi vida, al empezar mi militancia como cristiano, asistí durante un año a una iglesia pentecostal, de la cual luego me aparté. Dentro de este medio pentecostal uno está constantemente escuchando palabras como “sueña”,” éxito”, “liderazgo”, etc. Por ejemplo, si tú observas los títulos de los supuestos libros “cristianos” más vendidos, podrás encontrar algunos como:

  • “Desarrollando el líder que está en usted”
  • “Su mejor vida ahora”
  • “La pirámide del éxito”
  • “Atrévete a soñar” etc., etc., etc.

A priori parecen aspiraciones muy normales, y cualquier persona al escuchar tales mensajes se sentiría bien. Imagínate en una iglesia pentecostal, donde el pastor, en vez de predicar sobre el pecado y el arrepentimiento (cosas que hoy en día nadie quiere oír), te da un mensaje como: “atrévete a soñar”, “mira hacia el futuro”, “tú puedes ser un gran empresario”, “vive tu mejor vida”, etc, etc, y luego de invitarte a que seas “un gran empresario de Dios”, viene el profeta internacional que ha recorrido medio mundo como los de la llamada “TV cristiana” Enlace TV y TBN, y en el nombre del Señor él te dice:

“Este será el año de tu súper prosperidad”… los sueños que viste derrotados, el Señor los volverá a activar, y cosas que nunca imaginaste ocurrirán. Verás venir el dinero y ya no pedirás prestado”, etc, etc.

 

Entonces tú dices ¡WOW! Alabado sea el Señor, “¡que grande es mi Dios!”. Mi pregunta es ésta: ¿es este el mensaje del evangelio?

Luego, si tú deseas que tales profecías se hagan realidad, debes tener fe y sembrar en su ministerio, esto es “hacer un pacto con Dios”. En otras palabras, tú debes dar algo así como 200 pesos para que la profecía se haga realidad y si no se cumple es por que no tuviste suficiente fe, porque no activaste la “palabra profética”, o porque no te esforzaste por conseguir lo que Dios ya te había dado, pero “nunca pienses que el tal es un falso profeta”, pues es rebeldía dudar del “siervo de Dios”.

Un método eficaz para llenar la congregación y ganar más dinero

Es muy simple: Di lo que los feligreses quieren escuchar y lograrás que muchos te escuchen, y nunca se te ocurra predicar acerca de la santidad, o de apartarse del mundo… ¡NO! perderás la mitad de la congregación!

Como dice Jhon Maxwell: Tú tienes que transformarte en el “líder eficaz que todos quieran seguir de tu Iglesia.

Di algo bien bonito, algo así como lo que escribió Joel Osteen en su libro “tu mejor vida”:

“ Puede ser que tú provenegas de una familia con muchísima riqueza, prestigio y posición. Aún con todo eso, tú puedes experimentar más que la generación que vino antes que tú. La vida de mi papá me ha inspirado, y he sido enseñado por su experiencia y sabiduría. Sin embargo, y lo digo con humildad, yo estoy convencido de que haré mucho más de lo que pudo lograr mi padre. Dios tiene más para tí. ¡Mucho más! Ten sueños más grandes. Ensancha tu visión. Vive una vida llena de expectativas” (”Tu mejor vida ahora” Joel Osteen).

NO HAY QUE SER UN GENIO PARA DARSE CUENTA QUE ESTE HOMBRE BUSCA LA GLORIA DE LOS HOMBRES Y NO DE DIOS, SIEMPRE SONRIENDO, NUNCA OFENDE, EL QUIERE AGRADAR EL OIDO DE TODOS, pero mira lo que escribió Pablo:

“¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, NO SERÍA SIERVO DE CRISTO” (Gal. 1:10).

¿Nadie lee las escrituras?

No te das cuenta de que esto es una clara invitación a la codicia. La palabra es clara. Mira lo que dice:

“Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y lazo, y en muchas codicias y perniciosas, que hunden a los hombres en ruina y perdición” “Por que el amor al dinero es la raíz de todos los males. Y alguno por esa codicia se desviaron de la fe, y fueron trasladados de muchos dolor” (Timoteo 6: 9,10).

Pregúntate: ¿alguna vez escuchaste a tu pastor leer ese versículo?

Ya muchos creyentes de hoy se han alimentado de esa codicia y ya no le piden a Dios la provisión de cada día, sino que piden mucho más, como una empresa o algo así.

La Biblia dice: “así, teniendo sustento y abrigo, estemos contento”(Timoteo 6: 8).

En las escrituras Jesús nos llama a ser simples, humildes y mansos como él, y recordemos que Jesús dijo que “el siervo no es mayor que su amo”. Y como podemos leer en las escrituras, Jesús no tenía ni dónde recostar su cabeza. Muchos se centran y van a las iglesias buscando lo que llaman la “bendición” pero la verdadera gran bendición es la ¡salvación!, y cuando Jesús se manifieste, allí veremos todas las promesas de Dios cumplidas.

Muchos dicen que este es el tiempo de recibir la heredad de Dios, pero eso no es cierto. Las promesas de Dios hacia su pueblo santo se cumplirán cuando él haya establecido su reino sobre la tierra, o sea, en su segunda venida.

La Palabra es muy clara al respecto:

“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11: 13).

En fin, voy a dejar que mediten sobre este versículo. El apóstol Pedro profetizó lo siguiente: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras…Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 2: 1-3).