¿ Realmente ha creído usted en el evangelio del la Biblia?

Por Sir Anthony F. Buzzard

La pregunta central en cualquier investigación de la salvación es la cuestión del Evangelio. El Evangelio es ofrecido en la Biblia como el vehículo único para ganar la inmortalidad. Nada, cuando Pablo discutió apasionadamente en Gálatas 1, debe ser restado del Mensaje que salva y nada debe ser añadido. La deformación del Evangelio significa una pérdida inevitable de la Verdad que salva, y es un desastre incomparable.

Extraordinariamente, los practicantes parecen confiados de que el Evangelio implica la creencia simplemente en la muerte y la resurrección de Jesús. Parece no habérseles ocurrido que Jesús predicó el Evangelio durante casi todo su ministerio sin hacer ninguna mención de su muerte y resurrección. Jesús, en otras palabras, puso la fundación del Evangelio con las Buenas Noticias sobre el Reino de Dios que viene. Este hecho puede ser investigado y verificado fácilmente. Simplemente tome una Biblia y empiece con Marcos 1:14-15 o Mateo 4:17, 23 o Lucas 4:43, donde es claramente declarado que Jesús impulsó el arrepentimiento y la creencia en el Reino de Dios como el primer asunto de su evangelio salvador.

Hay aproximadamente 26 capítulos de predicación sobre el Evangelio por Jesús, los doce y los setenta, en los cuales el único tema es el Reino de Dios y cómo puede se puede entrar en el futuro (no en la muerte), cuando Jesús vuelva para inaugurar el Reino prometido en la tierra renovada. Sólo más tarde fueron la muerte y la resurrección de Jesús incorporados en el Evangelio de Reino existente. Este Evangelio completado nos da, por ejemplo, la declaración  del credo temprano en Hechos 8:12, donde la creencia en el Reino de Dios es todavía el primer elemento y fundamental en el Evangelio.

Pero hoy las cosas son diferentes. Nadie habla “del Evangelio sobre el Reino” y el Jesús histórico parece así haber sido privado de su propio mensaje de salvación. Lo que cuenta hoy es casi exclusivamente una decisión a favor de la muerte de Jesús para los pecados. El cambio es parte de la confusión que comenzó a alcanzar a la fe en el segundo siglo. Entonces el Reino de Dios comenzó a perder terreno como el término para describir la propia predicación de Evangelio de Jesús.  El “Reino de Dios,” más bien que sea el objetivo de historia mundial — un verdadero gobierno (Dan. 2:44; 7:18, 22, 27; Micah 4:1-8; Zech.14:9) que será establecido en Jerusalén con el Mesías presente como el gobernante mundial — fue sustituido por “el cielo” como un lugar removido de la tierra y el destino “de las almas difuntas.” “El cielo” ha mantenido desde entonces un dominio firme en la lenguaje de los practicantes, aunque Jesús nunca hablara “del cielo” como el objetivo de la fe. En contraste él prometió a sus seguidores la herencia de la tierra (Mat. 5:5; Apo. 5).

Es notable que los Padres de la iglesia más temprana (independientemente del grado de la claridad que ellos perdieron en su definición de Dios y Su Hijo) lograron realmente mantener el Reino de Dios en la tierra como el objetivo de salvación, pero con Orígenes, quién importó una dosis pesada de filosofía y misticismo en la fe, “el cielo” en este momento de la muerte abrumó la esperanza “concreta” de una tierra renovada sobre la cual la Biblia tiene tanto para decir.

Más tarde, con Constantino, un desarrollo adicional hizo de la Biblia menos y menos comprensible. ¡Los seguidores de Constantino realmente compararon el Reino de Dios con el estado romano, aunque no hubiera ninguna prueba de la paz mundial en la presencia de un Mesías retornante! Una etapa final en el colapso del Reino de Dios como el término que describe el acontecimiento del futuro relacionado con la vuelta de Jesús ocurrió cuando la Iglesia Católica asignó el término favorito de Jesús para designar la Iglesia por todo el mundo. Los obispos fueron “entronizados” entonces para dar la impresión — muy falsa para el Nuevo Testamento — de que ellos reinaban ya con Cristo en la tierra.

Nos parece que la mayor parte de practicantes no estudiando y analizando activamente la Biblia. Esta tarea no es una cosa imposible. Uno puede comenzar con el término “el Reino de Dios” y trazarlo desde el Evangelio de Marcos. Se hará rápidamente claro que Jesús estuvo pensando en un nuevo orden mundial basado en Jerusalén para ser iniciado sólo cuando él vuelva en poder y gloria para suprimir la oposición a su gobierno legítimo en el trono restaurado de David, como todos los profetas de Israel habían previsto. Las muchedumbres sabían bien lo que fue implicado en la frase explosiva del Reino de Dios. Ellos lanzaron un grito con entusiasmo para el que ellos reconocieron como el Mesías: “bendito es el Reino venidero de nuestro padre David” (Señal 11:10).

Jesús habló de su ministerio y así de la fe cristiana como “la predicación del Reino de Dios” (Lucas 16:16). Él impulsó al joven que se convierta para “ir y proclamar el Reino de Dios en todas partes” (Lucas 9:60). Jesús era el gobernante Davídico destinado del Reino próximo (Lucas 1:32) Él abrió su ministerio con la llamada al arrepentimiento y al compromiso de la creencia en el Reino (Marcos 1:14-15). Él habló del Reino como la perla del gran precio, el campo que debe ser comprado a toda costa. Él describió a sus seguidores como “los discípulos del Reino” y los productos del Evangelio de Reino.

Jesús oró por el Reino, pensó con mucha ilusión en el reencuentro en el Reino con sus discípulos e inspiró a otros a esperar el Reino. Finalmente, Jesús esperó que Abraham e Isaac y Jacob fueran reunidos en el banquete en el Reino (Mat. 8). En vista de esta “obsesión magnífica” con el Reino, Jesús dio seminarios diarios, después de su resurrección, a su cuerpo de seguidores: el tema era invariablemente el Reino de Dios (Hechos 1:3). La carga de su enseñanza obviamente implicó la perspectiva de un Imperio Davídico restaurado en Jerusalén (Hechos 1:6). Él y sus seguidores esperaron gobernar el mundo (1 Cor. 6:2; Apo. 2:26; 3:21; 20:1-4; 5:10; Mat. 19:28).

La mente de Jesús estaba centrada en el reino. Era para la extensión mundial del evangelio del reino de Dios que él dirigió todos sus esfuerzos (Lucas 4:43), antes de encargarles a sus seguidores seguir con el mismo trabajo (Mat. 28:19-20). Con el regreso de una proclamación clara del Reino de Dios vendrá una unidad correspondiente entre los creyentes que ahora están divididos.

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¿ Fue el evangelio de Cristo un trabajo de 3 días?

Por Anthony Buzzard

Jesús dio su advertencia más severa al público cuándo él declaró que “muchos dirán, en aquel día, ‘Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre exorcizamos a demonios y en tu nombre hicimos muchas obras milagrosas?’” Jesús responderá a estas reclamaciones, diciendo: “nunca les reconocí” (Mat. 7:22, 23). Pablo a menudo es citado con estas palabras: “quienquiera invocare el nombre del Señor será salvo…Si usted admite con su boca que Jesús es el Señor y creer en su corazón que Dios lo levantó de los muertos, entonces usted será salvado” (Rom. 10:9, 13, Nueva Biblia de Jerusalén).

Pablo no contradijo ni aguó los dichos de Jesús. La llave para la reconciliación de estos pasajes es notar que llamar a Jesús Señor implica la obediencia a sus mandamientos, el primero de los cuales es creer el Evangelio sobre el Reino de Dios (Marcos 1:14-15).

En segundo lugar, Pablo no necesariamente dijo todo sobre la salvación en un pasaje. Un ejemplo clásico de torcer a Pablo es usar I Corintios 15:1-3 para mostrar que el Evangelio consiste sólo en la creencia en la muerte y resurrección de Jesús y no en su Reino. Pero Pablo dijo que él había predicado los hechos sobre la muerte de Jesús como “entre las cosas de la primera importancia” (1 Coirintios 15:3).

Esto no era el todo su Evangelio. ¡Si Pablo no hubiera predicado el mismo Evangelio sobre el Reino que Jesús siempre hizo, él se habría puesto bajo su propia maldición por predicar otro evangelio! (Gal. 1: 8-9).

Jesús había predicado el Evangelio y lo había llamado el Evangelio sobre el Reino de Dios durante años, sin  incluso haber mencionado en aquella etapa ni una palabra sobre su muerte y resurrección. Así, el Evangelio bíblico es más que hechos sobre la muerte y la resurrección de Jesús. Jesús no vino “para hacer un trabajo de tres días.” Él vino para predicar el Evangelio acerca del Reino durante aproximadamente tres años (Lucas 4:43). Esta predicación del Reino de Dios es en todas partes del Nuevo Testamento llamado la predicación “de la palabra” (ver a Lucas 5:1).

Los cristianos deberían sujetarse a aquella “palabra” de Jesús, el Evangelio del Reino, no excluyendo, por supuesto, la creencia de que él murió y resucitó otra vez-

La vision del cristianismo sobre la sociedad del mañana

La Visión del Reino futuro de la iglesia

A lo largo de los siglos, las especulaciones sobre la naturaleza exacta de la culminación o realización plena del Reino de Dios han variado mucho. La expectativa principal es que la tierra será restaurada a su estado original perfecto, y toda la creación, especialmente los humanos, disfrutarán de la perfecta justicia y paz perfecta. Dios, el verdadero Rey del universo, reinará sobre todos a través de un hombre perfecto y justo (Santiago 2:5; Hechos 14:22).

En previsión de este tiempo, los cristianos creen que han sido llamados a una misión especial para tomar un papel activo en la preparación para dicho Reino. La Iglesia, como el cuerpo vivo de Cristo, está llamada a encarnar la presencia constante de Cristo en el mundo. Los cristianos son llamados a emular a Jesús en sus vidas individuales, para actuar como lo hizo Jesús al predicar el reino, amando, perdonando y reconciliando a las personas del mundo. Los cristianos esperan un día del juicio final, cuando el Reino de Dios, un reino de perfecta paz y la justicia, va a comenzar.

Una fe escatológica

El cristianismo es una fe escatológica que busca la venida del Reino de Dios (Mt. 6:33). Profundamente arraigado en el judaísmo, el cristianismo comparte la expectativa judía de un día que se efectuará el juicio final , llamado el Día del Señor. En este día, la humanidad verá a Dios o el representante de Dios, el Mesías, y toda injusticia será sacada a la luz en un ajuste de cuentas final.

Una vez que la injusticia ha sido descubierta y castigada, la justicia perfecta de Dios prevalecerá. Los escritores del Nuevo Testamento comparten esta expectativa, con la creencia cristiana característica que es Jesús, el Mesías, el que volverá en juicio. En el día de su Segunda Venida, también conocida como la parusía, Jesús no volverá como un pobre y oscuro maestro, sino en el orgullo como un rey, y al igual que los reyes de Israel, juzgará a cada uno según sus obras. El mundo como lo conocemos terminará, y el Reino de Dios se hará plenamente efectivo (Mt. 25:31-14).

El tiempo para restaurar todas las cosas

En ese tiempo glorioso, el tiempo de la restauración de todas las cosas (Hechos 3:19-21), los hombres de buena voluntad verán cristalizados todos sus anhelos de paz y justicia entre los hombres (Mateo 5:4-10). Será una era de plena armonía, obediencia, disciplina, aprendizaje, y adoración pura, sin que existan divisiones sectarias, sociales, o raciales. Será un gobierno mundial verdadero, un verdadero NOM divino que buscará el bien y la prosperidad para todos, sin que existan tiranos déspotas, o ricos orgullosos que busquen sus interes egoístas en perjuicio de los pobres y débiles como sigue ocurriendo hoy. Los últimos de hoy serán los primeros del mañana, y los que son hoy los primeros, serán los últimos, los desechados, y los desposeídos (Santiago 5:1-6).

Le pregunto lo siguiente, estimado amigo(a) que lee esto: ¿Está usted buscando heredar (ver y entrar) en ese magnifico reino venidero, o sigue creyendo aún en esa falsa esperanza católica de que partirá al cielo si usted es buenito y devoto?

El plan de Dios

Cuando Dios creo la tierra y todo lo que sobre ella se mueve, sin duda Dios tenía un plan que era perfecto y bueno para la humanidad. El propósito de Dios era que EL mismo reinaría sobre la tierra, su ley seria respetada y los hombres viviríamos felices y adoraríamos al Dios que nos creo. Este plan original de Dios fue “demorado” por causa de la desobediencia humana. Desde entonces el paraíso edénico se transformo en el caos y confusión que observamos hoy. Cientos y miles de religiones, varios dioses, guerra, muerte, tristezas y alegrías, odio y amor, son experiencias que vivimos a diario debajo del sol.

 La mayoría de los seres humanos soñamos con un mundo mejor, que las guerras terminen, que se haga justicia, que ya no hayan mas pobres, ni ricos que lo posean todo. Y esto es en definitiva lo que ofrece el evangelio de Jesús. Cuando Jesús comenzó a predicar el evangelio, el evangelio sobre el Reino de Dios (Marcos 1: 14, 15, Mateo 4: 23, Lucas 8: 1), las vidas de muchas personas cambiaron radicalmente por que veían en el mensaje de Jesús una esperanza para la humanidad entera. El mensaje de Jesús no estaba enfocado en asuntos personales, en problemas psicológicos o económicos como se predica en muchas iglesias. Jesús no hablaba de cómo ser rico, cómo tener mejor autoestima, cómo vencer los miedos internos, o como tener paz y seguridad en el alma, etc. El mensaje de Jesús era un mensaje que comprometía a toda la humanidad.

 ¡Arrepentíos por que el Reino de Dios  esta cerca! Mateo 3: 2

 Cuando los judíos oyeron estas palabras seguramente recordaron lo que los profetas habían dicho con anterioridad.

Zacarías 14:9 Y el SEÑOR será rey sobre toda la tierra….

Cada judío temeroso y respetuoso de Dios esperaba con ansias ese precioso día, cuando el señor reinaría sobre la tierra entera. Ellos esperaban que el agente de Dios, un humano especial, su ungido, naciera de la descendencia de David y El actuaría sabiamente y practicaría el derecho y la Justicia en la tierra (Jeremías 23: 5) 

Los judíos esperaban la consumación del Reino de Dios. Jesús nunca pretendió modificar esa esperanza, es mas, el enseño a sus seguidores que oraran por la venida del Reino de Dios.  ¡Venga tu Reino! Hágase tu voluntad así como en el cielo también en la tierra. (Mateo 6: 10)

Lamentablemente pocas personas creen en este mensaje que llena de esperanza, y que cambia la vida. Aun la mayoría de quienes dicen ser cristianos, discípulos de Jesús se niegan a creer en este mensaje. Muchos cristianos creen y afirman que su esperanza es vivir en el cielo, siendo que Jesús, el maestro enseño que los mansos heredarían la tierra (Mateo 5: 5)  

Hay que entender que Dios en Jesús, su agente, estaba reparando el daño que Adán le había hecho a la humanidad. El primer Adán arruino todas las cosas más el Segundo Adán (Jesús) esta arreglándolo todo. El plan de Dios es que la humanidad y la tierra entera vuelva a lo que fue antes de Adán. Que la comunión con Dios sea restablecida, que su Ley, la ley que se resume en el amor se cumpla. Que los seres humanos gocemos de vida abundante, de felicidad, que ya no haya muerte, ni dolor, ni llanto como lo fue en ese corto comienzo. Dios quiere restaurar todas las cosas!!

Hechos 3: 19 AL 21: Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su Cristo debería padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor, y El envíe a Jesús, el Cristo designado de antemano para vosotros, a quien el cielo debe recibir hasta el día de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos.

Desde tiempos antiguos Dios había anunciado por medio de los profetas, el tiempo que se avecina, que es no es mas que el tiempo de la restauración de todas las cosas! El Mesías Jesús abrió la puerta al Reino de Dios por medio de su muerte en la cruz. Allí Dios perdona nuestros pecados y nos hace aptos para su Reino. Luego de morir, Jesús resucito y desde entonces el ascendió a los cielos, y es necesario que permanezca allí hasta el tiempo indicado que solo conoce Dios el Padre. (Hechos 1: 7)

Mientras tanto nosotros quienes vivimos en el presente, tenemos el mandato, la comisión de Dios de predicar este evangelio, las buenas nuevas sobre el Reino de Dios que esta cerca. Somos embajadores de Cristo que debemos denunciar el pecado de la sociedad actual, y llamar a las personas a un arrepentimiento, a que hagan las pases con Dios, con su voluntad, sus mandamientos y puedan preparase para la edad de oro que se aproxima. Nosotros sabemos que si queremos ser parte del Reino de Dios, debemos arrepentirnos, dejar nuestros malos caminos, actitudes, vicios ya que como el apóstol Pablo dijo “los que practican tales cosas no heredaran el Reino de Dios.” ( 1 Cor 6: 9 y 10)

Como dijo antes, los humanos soñamos con una edad de oro, nosotros tenemos fe en Dios de que  vendrá, tenemos fe en que su Mesías vive y esta hoy en el cielo, esperando el día señalado por el Padre para comenzar a Reinar. Si quieres tener parte en esta esperanza, busca a Dios. Y si ya eres parte hermano, tienes  una tarea que cumplir!! Predicar su evangelio!! Manos a los obra, trabajemos y oremos para que el Reino de Dios venga!!

Amen

Jesus reinara sobre la tierra

Cuando Jesus, el Cristo regrese, El reinara sobre la tierra, El es el descendiente de David que reinara sobre la tierra entera

Jeremías 23:5 He aquí, vienen días–declara el SEÑOR– en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra

Con Cristo ya no habra corrupcion, la tierra entera sera llena del conocimiento de Dios, todos se volveran y se  convertiran al Señor.. Lea con atencion los siguientes pasajes:

Habacuc 2: 14 Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar.

 

Números 14:21 pero ciertamente, vivo yo, que toda la tierra será llena de la gloria del SEÑOR;


Salmos 22:27 Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al SEÑOR, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.


Isaías 11:9 No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del SEÑOR como las aguas cubren el mar.


Jeremías 31:34 Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce al SEÑOR, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande–declara el SEÑOR– pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.


Sofonías 3:9 En ese tiempo daré a los pueblos labios puros, para que todos ellos invoquen el nombre del SEÑOR, para que le sirvan de común acuerdo.


Zacarías 14:9 Y el SEÑOR será rey sobre toda la tierra; aquel día el SEÑOR será uno, y uno su nombre.

Existen numeros pasajes mas que nos hablan de esta bendita realidad, Dios por medio de su Hijo Jesus reinará sobre la humanidad.. No deje pasar esta oportunidad, siga el consejo de Jesus:

Mateo 3:2 Arrepentíos, porque el reino de los cielos esta cerca..

DIOS LES BENDIGA

Explicando que es el Reino de Dios

Explicando lo que es el Reino de Dios:

1. El Reino de Dios es un gobierno real que durará mil años. La primera profecía que aparece en la Biblia revela que Dios enviaría a alguien para rescatar a los seres humanos fieles. A ese redentor se le llamó “la descendencia”, y se predijo que eliminaría para siempre las terribles consecuencias de la rebelión de Satanás y de Adán y Eva (Génesis 3:15). Mucho tiempo después, al fiel rey David se le dijo algo emocionante acerca de esa “descendencia”, o Mesías: gobernaría sobre un Reino, sobre un gobierno que sería distinto a todos los demás, pues duraría para siempre (2 Samuel 7:12-14).

2. El Reino de Dios acabará con todos los gobiernos humanos. El profeta Daniel recibió una visión en la que contempló una sucesión de potencias mundiales que se ha extendido a lo largo de la historia y ha llegado incluso hasta nuestros días. Obseve el sorprendente desenlace de su visión: “En los días de aquellos [últimos] reyes [humanos,] el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá para siempre”. De modo que todos los reinos, o gobiernos, de este mundo -con sus guerras, su crueldad y su corrupción- serán destruidos para siempre. Como señala esta profecía de Daniel, el Reino de Dios pronto gobernará sobre toda la Tierra (Daniel 2:44, 45). No sólo es un gobierno real, sino que será el único que exista. Profecías como esta muestran que el Reino de Dios no es algo que esté en el corazón, como muchas veces se ha enseñado.

3. El Reino de Dios acabará con las guerras, las enfermedades, el hambre y hasta la misma muerte. La Biblia contiene emocionantes profecías que revelan lo que el Reino de Dios hará en este planeta. Dicho gobierno logrará lo que ninguna organización humana ha logrado ni podrá lograr. Imagínese: ¡todas las armas de guerra destruidas para siempre! La Biblia dice: “[Dios] hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra” (Salmo 46:9). No se necesitarán médicos ni hospitales, pues ya no habrá enfermedades. “Ningún residente dirá: “Estoy enfermo”.” (Isaías 33:24). Nadie padecerá desnutrición ni se morirá de hambre. “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra.” (Salmo 72:16.) Ya no habrá funerales, velatorios, cementerios ni morgues, ni el sentimiento de vacío que los acompaña. La muerte, nuestra implacable enemiga, será por fin derrotada. El Creador “realmente se tragará a la muerte para siempre, y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro” (Isaías 25:8; comparar con 1 Corintios 15:54.)

4. El Rey del Reino de Dios es alguien escogido por Dios mismo. El Mesías no se nombró a sí mismo, ni tampoco lo eligieron seres humanos imperfectos. Más bien, Yahweh Dios lo escogío personalmente. Así lo indican los títulos Mesías y Cristo, que significan “Ungido”. De modo que es Yahweh, Su Padre quien lo ha ungido, o designado para ocupar un puesto tan especial. Dios mismo dice de él: “¡Mira! ¡Mi siervo, a quien tengo firmemente asido! ¡Mi escogido, a quien mi alma ha aprobado! He puesto mi espíritu en él. Justicia para las naciones es lo que él sacará” (Isaías 42:1; Mateo 12:17, 18). ¿y quién sabe mejor que nuestro Creador la clase de gobernante que necesitamos?

 5. El Rey del Reino de Dios ya ha demostrado ante toda la humanidad que es digno de ocupar ese puesto. Jesús de Nazaret fue sin duda el Mesías prometido. Provino del linaje que Dios había determinado (Génesis 22:18; 1 Crónicas 17:11; Mateo 1:1). Cuando estuvo en la Tierra, cumplió decenas de profecías escritas siglos antes. Además, desde los cielos se le identificó como el Mesías. ¿ De qué manera? Dios mismo habló desde los cielos y lo reconoció como su propio Hijo, y los ángeles lo señalaron como el Mesías prometido. Por otra parte, Jesús ejecutò milagros que eran una clara manifestación del poder divino, y a menudo lo hizo ante miles de testigos oculares. Jesucristo demostró vez tras vez la clase de gobernante que sería. No solo tenía el poder para ayudar a la gente, sino también el deseo de hacerlo (Mateo 8:1-3). Era generoso, compasivo, valiente y humilde. El relato de su vida en la Tierra se halla al alcance de todos, en las páginas de la Biblia.

6. En el Reino de Dios, SU CUERPO gobernará junto con Él, la Cabeza. (Revelación [Apocalipsis] 5:9, 10; 14:1, 3).

7. El Reino de Dios será en la tierra y Jesús está listo para gobernar también sobre todas las naciones. Esta última verdad es una de las más impactantes. La Biblia ofrece muchas pruebas de que Jesús ha recibido en los cielos su autoridad de Rey. El regirá el planeta desde Jerusalén, y muy pronto extenderá su dominio a todas las naciones y cumplirá las grandiosas profecías que ya hemos citado.

El poder fascinante de la religion para engañar

Por Anthony F. Buzzard

¿Qué se puede hacer para que mil millones de personas religiosas, ni más ni menos, tan inteligentes como usted, crean que Jesús es el Mesías, pero no el Hijo de Dios? ¿Que Jesús fue concebido virginalmente, pero no murió en la cruz (Judas murió en su lugar—Dios puso la cara de Jesús a Judas y permitió que fuera asesinado)? Estoy hablando sobre el Islam.

¿Qué se puede hacer para que millones de personas inteligentes crean que Dios era un hombre antes de convertirse en Dios y que Él tiene varias esposas? Sabemos a qué grupo me estoy refiriendo—los Mormones.

¿Qué se puede hacer para que miles de millones de personas crean que el Dios que dice ser una persona, una y otra vez, en realidad sean tres personas?

¿Cómo se puede convencer a la gente para que crean que los muertos están vivos y conscientes cuando la Escritura afirma que, “los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido…Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en la tumba [sepulcro], adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría.” (Ecc. 9: 5, 10). Jesús dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo… Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto.” (Juan 11: 11, 14).

¿Cómo podemos tener millones de feligreses que leen la Biblia y van a la Iglesia creyendo que Jesús puede venir en cualquier momento a arrebatar a los creyentes hacia el cielo antes (pre) de la Gran Tribulación final, mientras que Jesús dice: “inmediatamente después (post) de la tribulación de aquellos días…enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.”? (Mateo 24:29; Marcos 13:27).

Cuando la masa de feligreses abraza ideas que claramente chocan con simples proposiciones, debe ser un milagro de incomprensión. Las ideas falsas parecen tener un efecto generalizado y pernicioso en la forma de pensar de la gente sobre temas importantes, como quién es el verdadero Dios y quién es el verdadero Jesús. ¿Acaso no nos guía a la pregunta urgente sobre qué podemos hacer para reparar esta trágica y confusa situación?

La respuesta es clara: el milagro de la Internet nos ofrece justamente la herramienta que necesitamos para comunicación. La Internet está disponible ahora, se nos dice, a casi dos millones de personas en todo el mundo. La venida del Internet es paralela a la invención de la imprenta. Ya somos capaces de llegar a muchos buscadores de la verdad en todo el mundo—y sin ir a la oficina postal ¡o escribiendo cartas con una máquina de escribir!

Pablo, el apóstol de Jesús, impulsado por la Gran Comisión de predicar el Evangelio del Reino (Hechos 19:8; 20:24-25; 28:23, 31), utilizó los medios disponibles que el tenia para llevar el mensaje. El cabildeaba a las personas en el mercado de su época: “Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que se encontraban por allí.” (Hechos 17:17).

¿Qué es hoy el equivalente de la plaza pública? ¿Quién va a hacer el trabajo de Pablo hoy? Creo que todos podemos. ¿No es obvio que la Gran Comisión nos manda ir por mundo con el Evangelio del Reino (Mateo 24:14)? Los recursos del Internet ya están siendo presionados al servicio del evangelio salvador. ¿No podríamos todos, como individuos o grupo, añadir cada vez más y más peso a la presencia del Evangelio “allá afuera” en el mundo del Internet?

Nada es más agradable que hablar del Reino verdadero del Mesías Jesús a un mundo que claramente ha perdido su rumbo. La doctrina del Reino es algo que nadie, ni un niño con la capacidad de edad escolar, puede perder. Jesús hizo su anuncio clásico cuando le pidieron permanecer en Capernaúm como el valeroso residente rabino. Él respondió: “Me veo obligado por Dios a predicar el Evangelio acerca del Reino a las otras ciudades también. Por eso Dios me a comisionado.” (Lucas 4:43) Después Jesús dijo, “Como Dios me envió, también yo los envío” (Juan 20:21).

Hoy el cuerpo de Cristo es el grupo internacional de los verdaderos creyentes (Gálatas 6:16). Somos llamados a llevar el mensaje de salvación, “el Evangelio del Reino y el nombre de Jesucristo” (Hechos 8:12, 28:23, 31) al mundo y aparentemente, la Internet nos es dada, por la gracia de Dios y Su Providencia, como la herramienta para nuestra actividad en el servicio de Dios y de Jesús para el mundo.

Un error paralizante ha lisiado a gran parte de la teología evangélica de las iglesias. Este es el que le dice a la gente, que el Evangelio en el cual hay que creer es estrictamente que Jesús murió, fue enterrado y resucitó. No hay nada que añadirle a eso. Sin embargo, una gran mentira subyace esa propuesta. Si el Evangelio es los “tres días de trabajo de Jesús” (como dice el famoso evangelista Billy Graham y muchos otros), ¿qué hacía Jesús predicando el Evangelio mucho antes de que ni siquiera mencionara su muerte y resurrección?

Mateo 16:21 marca el primer anuncio de su muerte. Jesús había estado predicando el Evangelio mucho antes. El fue el predicador modelo del Evangelio y la salvación comenzó con él (Heb. 2:3). ¡Pero hasta Mateo 16:21 Jesús no había dicho nada sobre su muerte y resurrección!

La palabra de Pablo ha sido torcida en 1 Corintios 15:3, donde nos habla de la muerte y resurrección de Jesucristo. Pero éste no es todo el evangelio, sino, más bien, “entre las cosas de primera importancia” (en protois). Pablo mismo fue un incansable predicador del Evangelio del Reino, en obediencia a Jesús (Hechos 20:24-25, 19:8; 28:23, 31). Ni por un momento Pablo se dio por vencido de predicar el Reino como el Evangelio salvador. De hecho, advirtió contra cualquiera que privara al Evangelio de su elemento principal, el Reino de Dios (2 Tim. 3:13 y compare, 2 Juan 9 para una advertencia razonable).

Muchos sistemas teológicos yerran cuando basan el Evangelio sin el Reino. Muchos son felices en citar Hechos 20:24, donde Pablo describe su carrera como la fiel predicación del “Evangelio de la gracia de Dios”. Pero, ¿quién lee el siguiente versículo, donde se define el Evangelio de la gracia? ¡Fue el anuncio del Evangelio del Reino! (Hechos 20:25). Por supuesto, ya que ese era el Evangelio que anunciar por el mandato de Jesús hasta el fin del siglo, cuando regresaría a establecer ese Reino en todo el mundo.

Espero que todos podamos seguir las extensivas exhortaciones de nuestros líderes (a través de muchos años) en hacer todo lo posible para anunciar el Evangelio del Reino. Las herramientas están listas y esperándonos. El Internet es la ventana al mundo, una instalación que nuestros antepasados habrían soñado con tener como un arma, pero no lo tuvieron.

Hechos 8:12 y Mateo 24:14 continúan siendo los textos de los “Abrahámicos” (es decir, aquellos que ven que las promesas hechas a Abraham en Cristo son la base del Evangelio cristiano –Gal. 3:8; Rom. 4:13). Lucas 8:12 (fácil de recordar como otro “8:12” con Hechos 8:12) es una justa advertencia de donde el diablo está activo: tratando de bloquear todos los esfuerzos para que la palabra de Dios sea predicada, el Evangelio del Reino (Lucas 8:11; Mat. 13:19), la semilla vivificante de la vida del siglo venidero que se encuentra solo en Cristo.

“Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos y ahora lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio.” (2 Tim. 1:9-10).

Uno se podría imaginar que todo el mundo fuera atraído a estas palabras asombrosas y buscar el secreto de la inmortalidad. Pero el poder pernicioso del engaño ha trabajado sus malos efectos, y muchos se burlan de la idea de que los seres humanos verdaderamente pueden, si obedientemente escuchamos (“la obediencia de la fe”, Rom 1.5; 16.26) a Jesús y a su Evangelio, alcanzar la vida indestructible, literalmente para siempre.