¿ Para que nació Jesus?

Estamos cerca de la navidad y muchos se reúnen para recordar el nacimiento de Jesús. Aunque para muchos esta pregunta le resulte obvia y sencilla, es mi interés que leyendo estas páginas encuentra algo más de lo que comúnmente oímos. Todos sabemos que Jesús vino para salvarnos de nuestros pecados. Antes de que El naciera, el Ángel le dio instrucciones a María de llamarlo “Jesús” por que este “salvará al pueblo de sus pecados” (Mateo 1: 21).[i] No es mi intención hablar sobre este punto ya que la mayoría, creyentes o no, ya lo saben.

Porque un niño nos es nacido,  hijo nos es dado,  y el principado sobre su hombro;  y se llamará su nombre Admirable,  Consejero,  Dios Fuerte,  Padre Eterno,  Príncipe de Paz.

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,  sobre el trono de David y sobre su reino,  disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. ISAIAS 9: 6 Y 7

Este versículo es una profecía de Jesús. Un niño nacerá y este recibiera varios nombres y títulos, entre ellos “Príncipe de paz”. El profeta predice que “lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán limites”. Este ha de “sentarse en el trono y reino de David”.  Y esto no sería obra de hombres sino que “el celo de Jehová hará esto”.

Cuando el ángel le anuncio a María sobre el nacimiento de Jesús, este dijo sobre él lo siguiente: “Será grande y será llamado Hijo del altísimo. Y el Señor Dios le dará el trono de David su padre” (Lucas 1: 32). También dijo “y reinará sobre la casa de Jacob para siempre,  y su reino no tendrá fin” (Lucas 1: 33)

Vuelvo a preguntar ¿para que nació Jesús?

Seguramente los pasajes de la escritura, ya lo han dado una idea sobre este interrogante. Pero dejemos que sea Jesús mismo el que responda:

Juan 18:37  Le dijo entonces Pilatos: ¿Luego,  eres tú rey?  Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey.  Yo para esto he nacido,  y para esto he venido al mundo,  para dar testimonio a la verdad.

Jesús nació para ser rey del mundo. El profeta Jeremias, siglos antes,  había anunciado la llegada de un descendiente de la casa del Rey David, el cual “ejecutaría juicio y justicia en la tierra” (jeremías 23: 5 – Jeremías 33: 15)

Aunque probablemente esto no es lo que generalmente escuchamos sobre el nacimiento de Jesús, esto es lo que dice la Biblia.

Según las escrituras viene un Rey “justo y salvador,  humilde” el cual “hablará paz a las naciones,  y su señorío será de mar a mar,  y desde el río (Éufrates) hasta los fines de la tierra.”(Zacarías 9: 10 y 11) –

Estas son las buenas nuevas (=evangelio) del reino por las cuales Jesús fue “enviado a este mundo” (ver Lucas 4: 43)

El mismo nos mando que pidiéramos “venga tu reino” para que “la voluntad de Dios sea hecha en la tierra como en el cielo”  (Lucas 11: 2)

Ahora usted se preguntara ¿Cuando vendrá este reino?

Jesús mismo nos responde:

Mat 25:31  Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria,  y todos los santos ángeles con él,  entonces se sentará en su trono de gloria.

Jesús vendrá por segunda vez (Hechos 1: 11, Apocalipsis 1: 7, 22: 7, 12 y 20)  y entonces:

Serán reunidas delante de él todas las naciones;  y apartarán los unos de los otros,  como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Y pondrá las ovejas a su derecha,  y los cabritos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid,  benditos de mi Padre,  heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (Mateo 25: 32 al 34)

Jesús, promete que usted también puede ser parte de su reino. Usted puede ser de las ovejas que están a su derecha, si decide arrepentirse de sus pecados y vivir para Dios.

El ha prometido lo siguiente:

Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin,  yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro,  y serán quebradas como vaso de alfarero;  como yo también la he recibido de mi Padre. (Apocalipsis 2: 26 y 27)

Jesús está preparando un reino con gente de toda la tierra y de todas las épocas:

Y cantaban un nuevo cántico,  diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos;  porque tú fuiste inmolado,  y con tu sangre nos has redimido para Dios,  de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes,  y reinaremos sobre la tierra. ( Apo 5: 9  y 10)

Si usted quiere ser parte de un futuro reino en la tierra, donde habrá justicia, donde no habrá muerte, ni llanto. Entonces le invitamos a buscar a Dios, y hacer lo que el nos dice para alcanzar la “salvación”.

Dios le bendiga y que esta navidad, recuerde que el Rey ya ha nacido y que pronto volverá para establecer su reino aquí en la tierra.

Zacarías 14:9  Y Jehová será rey sobre toda la tierra.

 Para estudiar estos y otros temas de la biblia visite www.elevangeliodelreino.wordpress.com o escriba a lucho_8922@hotmail.com


[i] Todas las escrituras han sido citadas de la versión Reina Valera 60. Le pedimos al lector, que se tome el tiempo de revisar los pasajes, en especial aquellos  que han sido mencionados pero no escritos en este articulo.

¿ Realmente ha creído usted en el evangelio del la Biblia?

Por Sir Anthony F. Buzzard

La pregunta central en cualquier investigación de la salvación es la cuestión del Evangelio. El Evangelio es ofrecido en la Biblia como el vehículo único para ganar la inmortalidad. Nada, cuando Pablo discutió apasionadamente en Gálatas 1, debe ser restado del Mensaje que salva y nada debe ser añadido. La deformación del Evangelio significa una pérdida inevitable de la Verdad que salva, y es un desastre incomparable.

Extraordinariamente, los practicantes parecen confiados de que el Evangelio implica la creencia simplemente en la muerte y la resurrección de Jesús. Parece no habérseles ocurrido que Jesús predicó el Evangelio durante casi todo su ministerio sin hacer ninguna mención de su muerte y resurrección. Jesús, en otras palabras, puso la fundación del Evangelio con las Buenas Noticias sobre el Reino de Dios que viene. Este hecho puede ser investigado y verificado fácilmente. Simplemente tome una Biblia y empiece con Marcos 1:14-15 o Mateo 4:17, 23 o Lucas 4:43, donde es claramente declarado que Jesús impulsó el arrepentimiento y la creencia en el Reino de Dios como el primer asunto de su evangelio salvador.

Hay aproximadamente 26 capítulos de predicación sobre el Evangelio por Jesús, los doce y los setenta, en los cuales el único tema es el Reino de Dios y cómo puede se puede entrar en el futuro (no en la muerte), cuando Jesús vuelva para inaugurar el Reino prometido en la tierra renovada. Sólo más tarde fueron la muerte y la resurrección de Jesús incorporados en el Evangelio de Reino existente. Este Evangelio completado nos da, por ejemplo, la declaración  del credo temprano en Hechos 8:12, donde la creencia en el Reino de Dios es todavía el primer elemento y fundamental en el Evangelio.

Pero hoy las cosas son diferentes. Nadie habla “del Evangelio sobre el Reino” y el Jesús histórico parece así haber sido privado de su propio mensaje de salvación. Lo que cuenta hoy es casi exclusivamente una decisión a favor de la muerte de Jesús para los pecados. El cambio es parte de la confusión que comenzó a alcanzar a la fe en el segundo siglo. Entonces el Reino de Dios comenzó a perder terreno como el término para describir la propia predicación de Evangelio de Jesús.  El “Reino de Dios,” más bien que sea el objetivo de historia mundial — un verdadero gobierno (Dan. 2:44; 7:18, 22, 27; Micah 4:1-8; Zech.14:9) que será establecido en Jerusalén con el Mesías presente como el gobernante mundial — fue sustituido por “el cielo” como un lugar removido de la tierra y el destino “de las almas difuntas.” “El cielo” ha mantenido desde entonces un dominio firme en la lenguaje de los practicantes, aunque Jesús nunca hablara “del cielo” como el objetivo de la fe. En contraste él prometió a sus seguidores la herencia de la tierra (Mat. 5:5; Apo. 5).

Es notable que los Padres de la iglesia más temprana (independientemente del grado de la claridad que ellos perdieron en su definición de Dios y Su Hijo) lograron realmente mantener el Reino de Dios en la tierra como el objetivo de salvación, pero con Orígenes, quién importó una dosis pesada de filosofía y misticismo en la fe, “el cielo” en este momento de la muerte abrumó la esperanza “concreta” de una tierra renovada sobre la cual la Biblia tiene tanto para decir.

Más tarde, con Constantino, un desarrollo adicional hizo de la Biblia menos y menos comprensible. ¡Los seguidores de Constantino realmente compararon el Reino de Dios con el estado romano, aunque no hubiera ninguna prueba de la paz mundial en la presencia de un Mesías retornante! Una etapa final en el colapso del Reino de Dios como el término que describe el acontecimiento del futuro relacionado con la vuelta de Jesús ocurrió cuando la Iglesia Católica asignó el término favorito de Jesús para designar la Iglesia por todo el mundo. Los obispos fueron “entronizados” entonces para dar la impresión — muy falsa para el Nuevo Testamento — de que ellos reinaban ya con Cristo en la tierra.

Nos parece que la mayor parte de practicantes no estudiando y analizando activamente la Biblia. Esta tarea no es una cosa imposible. Uno puede comenzar con el término “el Reino de Dios” y trazarlo desde el Evangelio de Marcos. Se hará rápidamente claro que Jesús estuvo pensando en un nuevo orden mundial basado en Jerusalén para ser iniciado sólo cuando él vuelva en poder y gloria para suprimir la oposición a su gobierno legítimo en el trono restaurado de David, como todos los profetas de Israel habían previsto. Las muchedumbres sabían bien lo que fue implicado en la frase explosiva del Reino de Dios. Ellos lanzaron un grito con entusiasmo para el que ellos reconocieron como el Mesías: “bendito es el Reino venidero de nuestro padre David” (Señal 11:10).

Jesús habló de su ministerio y así de la fe cristiana como “la predicación del Reino de Dios” (Lucas 16:16). Él impulsó al joven que se convierta para “ir y proclamar el Reino de Dios en todas partes” (Lucas 9:60). Jesús era el gobernante Davídico destinado del Reino próximo (Lucas 1:32) Él abrió su ministerio con la llamada al arrepentimiento y al compromiso de la creencia en el Reino (Marcos 1:14-15). Él habló del Reino como la perla del gran precio, el campo que debe ser comprado a toda costa. Él describió a sus seguidores como “los discípulos del Reino” y los productos del Evangelio de Reino.

Jesús oró por el Reino, pensó con mucha ilusión en el reencuentro en el Reino con sus discípulos e inspiró a otros a esperar el Reino. Finalmente, Jesús esperó que Abraham e Isaac y Jacob fueran reunidos en el banquete en el Reino (Mat. 8). En vista de esta “obsesión magnífica” con el Reino, Jesús dio seminarios diarios, después de su resurrección, a su cuerpo de seguidores: el tema era invariablemente el Reino de Dios (Hechos 1:3). La carga de su enseñanza obviamente implicó la perspectiva de un Imperio Davídico restaurado en Jerusalén (Hechos 1:6). Él y sus seguidores esperaron gobernar el mundo (1 Cor. 6:2; Apo. 2:26; 3:21; 20:1-4; 5:10; Mat. 19:28).

La mente de Jesús estaba centrada en el reino. Era para la extensión mundial del evangelio del reino de Dios que él dirigió todos sus esfuerzos (Lucas 4:43), antes de encargarles a sus seguidores seguir con el mismo trabajo (Mat. 28:19-20). Con el regreso de una proclamación clara del Reino de Dios vendrá una unidad correspondiente entre los creyentes que ahora están divididos.

Enfrentando la tentación

Ciertamente el cristiano enfrenta diversas luchas, siendo una de las más difíciles aquella que se libra contra las tentaciones. Me atrevo a asegurar que todo cristiano batalla contra ellas de forma cotidiana, y   que incluso, si no encuentra lucha alguna en su vida debiera preguntarse si está en la fe de Cristo.

Pero ¿Por qué nos enfrentamos a esta guerra con nuestra carne, de tal manera que nuestra voluntad no pocas veces llega a  verse doblegada?

La respuesta clama en las Escrituras: es porque nuestra carne se inclina hacia el pecado. En efecto, encontramos diversos pasajes que ilustran esta verdad:

“dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” Gn. 8:21

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jer. 17:9

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” Mr. 7:21-23

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” Ro. 8:7-8.

Incluso, Santiago clarifica aún más el proceso de la tentación, al decir que “cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg. 1:14-15). Es decir, todo el material necesario para llevarnos a incurrir en pecado está en nuestro interior, faltando sólo un detonante que libere el potencial maligno de nuestro ser.

Es por esto que todo cristiano enfrenta diariamente una lucha contra su propia naturaleza, en tanto va siendo transformado por el poder del Espíritu Santo.

Pero… ¿Significa esto que estamos condenados a caer en pecado? De ninguna manera. Dice también la Biblia:

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” 1 Co. 10:13

“el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Fil. 1:6.

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” Stg. 1:12.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” Stg. 4:7.

Estos hermosos pasajes nos dan a entender que un cristiano no sólo puede, sino que también debe superar la tentación. Dicha prueba, como dice una de las citas, no será superior a lo que podemos soportar, por lo que siempre habrá un instante de decisión en el que podemos huir.

Es necesario tener claro, de todas formas, que esta lucha nunca debe hacerse en las propias fuerzas, ya que eso sería como ir al choque contra una locomotora a toda velocidad. Es preciso “esforzarse en la gracia” (2 Ti. 2:1) que es en Cristo Jesús, sabiendo lo que el maestro dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:5).

Por otra parte, es preciso saber que somos débiles y nuestra carne está presta a caer, por lo que nunca hay que explorar nuestros límites ni sentir que podemos resistir. Tomemos el ejemplo de Lot, cuya vida espiritual decayó no cuando vivía en Sodoma, sino cuando “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Gn. 13:12). El camino hacia la caída comienza con un paso en falso.

Ya lo dijo también Cristo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne esdébil” Mt. 26:41.

Así también es menester tener en cuenta que, como dijo el Apóstol Pablo, “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Ef. 6:12-13).

Velar y orar es entonces la clave, tomando las palabras del mismo Cristo. Y recordemos esto, que “no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fuetentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:15).

Bendito sea el Señor nuestro Dios, que Él desarrolle la santidad en nosotros. Amén.

Dejo aquí un video ad-hoc, del Pastor Joshua Harris, sobre cómo enfrentar la tentación. Bendiciones.

Fuente: http://www.doctrina-biblica.blogspot.com/

El futuro Reino de Dios en la tierra

El Reino de Dios en la Tierra

” Y él envíe a Jesucristo, que les fue predicado a ustedes antes , que el cielo debe recibir HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS que Dios ha hablado por la  boca de sus santos profetas desde el principio del mundo “. Hechos3: 20 -21

“Después de esto volveré y reconstruirá el tabernáculo de David que ha caído ;  Voy a reconstruir sus ruinas, y la volveré a levantar , de modo que el resto de los hombres busque al Señor, incluso los gentiles que son llamados por mi nombre, dice el Señor que hace todas estas cosas. ” Hechos 15:16 -17

” Y en los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que nunca será destruido: y el reino no será dejado a otro pueblo, pero desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre. ” Daniel 2:44

Jesús, José y los Apóstoles

Jesús oró , ” Venga tu reino ” (Mateo 6:10) , y tome nota de José de Arimatea, “quien también esperaba el reino de Dios ” Lucas 23:51. En los Hechos de los Apóstoles se dice que muchas veces Pablo , “anunciaba el evangelio del Reino de Dios. ” (Hechos 8:12, 19:8, 20:25, 28:23) Si el Reino de Dios es importante para nuestra fe, entonces seguramente éste exige nuestra atención si queremos ser verdaderos discípulos. Jesús dijo: ” Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33

El Reino de Dios Original

En los tiempos del Antiguo Testamento, la nación de Israel fue el Reino de Dios en la tierra, y se consideró como tal cuando un rey piadoso estuvo en el trono de David y el pueblo fue obedientes a la ley de Dios . Este es el reino que los discípulos de Jesús se refirieron en el momento de la ascensión de Jesús,  cuando dijeron: ” Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” Hechos 1:6 . Así que es venida del Reino de Dios en la tierra es una restauración del reino original de Israel , referido de otro manera en la Escritura como « el trono de David” o “el Tabernáculo de David ” (Ver Hechos 15:16 -17; Amós 9:11 -12)

Qué tiene que ver el sufrimiento con eso ?

Reino de Dios es retratado como sujeto al sufrimiento en su núcleo actual. (Véase Mateo 11:12; 2 Tesalonicenses 1:5) Esto se debe a que los herederos del futuro Reino, conocido también como ” los santos del Altísimo»(Daniel 7:18, 22,27), No tienen ninguna autoridad presente. Se podría comparar a los discípulos de Jesús como « gobernantes en espera ” que sufren por sus creencias actuales , pero que van heredar el ” reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo ” Mateo 25:34, cuando Jesús venga. A continuación, serán ” … reyes y sacerdotes para nuestro Dios, y reinaremos sobre la tierra “. Apocalipsis 5:10

Próximamente en la tierra

El Reino de Dios con la ventaja añadida de la ”autoridad” será establecido cuando Jesús regrese , ” Porque debe él reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies ” 1 Corintios 15:25. Hablando del Rey Jesús, el profeta Jeremías dijo : ” He aquí que vienen días , dice Jehová , en que levantaré a David una rama de la justicia, un rey reinará y prosperará , y hará juicio y justicia en la tierra . En sus días será salvo Judá , e Israel habitará confiado , y ahora este es el nombre con el cual le llamarán: Jehová , justicia nuestra. ” Jeremías 23:5 -6

Los objetivos del Reino de Dios

El primer objetivo del Reino de Dios es restaurar la paz mundial. (Véase Isaías 2:4, 32:17 -18; Zacarías 9:10.)

Los objetivos siguientes implican la restauración de las necesidades espirituales y de culto de las personas ( Ver Isaías 2: 2 -3; Zacarías 14:16 -17; Hechos 15v16 -17) Y luego de una restauración física del mundo que está sufriendo actualmente en el área ambiental como nunca antes.

( Véase Isaías 35, 41:18 -20, 51:3; Ezequiel 36:34 -35; Amós 9:13 -14; Joel 3:18, Zacarías 14: -10) Jerusalén es representada como la capital política y lo más importante en el centro mundial del culto en el siglo venidero . “En ese momento Jerusalén se llamará el trono del Señor y todas las naciones serán reunidas a la misma. ” Jeremías 3:17

( Véase Isaías 2:3; 62:1 -2, 6-7; Zacarías 8:20 -22)

El Reino milenial que se avecina… Usted puede ser parte de el, SI CREE Y LO BUSCA

El Concepto Del Reino De Dios

En las Escrituras, la expresión «reino de Dios» en general se refiere a la esfera del gobierno de Dios en el universo. Puesto que Dios ha sido siempre soberano y omnipotente, hay un sentido en que el reino de Dios es eterno. Nabucodonosor, rey de Babilonia que fuera humillado por Dios, dio testimonio de esto cuando dijo: «Bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?» (Dn. 4:34-35).

Sin embargo, el gobierno universal de Dios fue desafiado en la eternidad pasada por Satanás y los seres angélicos que se unieron a él en su rebelión contra Dios. Aunque Dios demostró su soberanía juzgando a los rebeldes, la entrada del pecado en el mundo introdujo el programa divino para demostrar la soberanía de Dios en la historia humana. Esto comprende el concepto de un reino teocrático, esto es, un reino en que Dios es el gobernador supremo, aun cuando obra por medio de sus criaturas. Cuando Adán fue creado, se le dio dominio sobre toda la tierra (Gn. 1:26, 28). Sin embargo, en desobediencia a Dios, Adán y Eva comieron del fruto prohibido. En su caída en pecado Adán perdió el derecho de gobierno, y de allí en adelante la soberanía de Dios que había sido entregada al hombre fue delegada en ciertas personas escogidas a quienes Dios entregó el gobierno. Consecuentemente, se ha permitido que algunos hombres reinen a través de la historia. Por ejemplo, Daniel le recordó esto a Belsasar al referirse al hecho de que Dios había castigado a Nabucodonosor «hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place» (Dn. 5:21).

En el Antiguo Testamento, una demostración importante del gobierno teocrático fue el reino de Israel bajo los reyes Saúl, David y Salomón. Los gobernadores gentiles también pudieron tener una esfera de gobierno político, en el propósito soberano de Dios. Este concepto general de gobierno bajo permisión y dirección divina es mencionado en Romanos 13:1, donde Pablo escribe: «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.»

En adición a la soberanía de Dios manifestada en los gobiernos políticos y en sus gobernadores, las Escrituras dan testimonio del gobierno espiritual, en el que Dios gobierna los corazones de los hombres. Esto ha sido así desde el comienzo de la raza humana, y el reino espiritual incluye a todos los que se sujetan voluntariamente a Dios, sean hombres o ángeles. Pablo se refería a este concepto espiritual de reino en Romanos 14:17 al decir: «Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.»

En el Evangelio de Mateo se hace una distinción entre el uso de las expresiones «reino de Dios» y «reino de los cielos». Muchos intérpretes consideran estas expresiones como sinónimas, puesto que Mateo frecuentemente usa la expresión «reino de los cielos» en versículos similares a los que en otros evangelios se usa «reino de Dios».

No obstante, hay una distinción más importante que radica en el contraste entre el reino en la era actual y el reino en el milenio. El reino en la era actual es un misterio, esto es, sus características principales son revelaciones que no fueron dadas en el Antiguo Testamento (cf. Mt. 13); pero el reino en su forma milenial será cumplido después de la segunda venida de Cristo y no es un misterio.

Existen tres interpretaciones importantes en relación al concepto de reino milenial. El punto de vista premilenial interpreta las Escrituras diciendo que la segunda venida de Cristo será primero, y luego vendrá un reinado de Cristo de mil años sobre la tierra antes de que el estado eterno de un nuevo cielo y una nueva tierra sea establecido. Se llama premilenial, porque pone la venida de Cristo antes del reino milenial.

El segundo punto de vista es el amilenialismo, que niega que haya un reino milenial literal sobre la tierra. Generalmente hablando, este punto de vista sostiene que Cristo vendrá en su segunda venida e inmediatamente dará paso a los nuevos cielos y a la nueva tierra sin que haya un reinado de mil años. Este punto de vista interpreta muchos- pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamentos que se refieren al reino milenial como predicciones que se están cumpliendo en forma no literal, ya sea en la experiencia actual de la iglesia sobre la tierra o la experiencia de la iglesia en el cielo.

Un tercer punto de vista es el postmilenialismo. Esta interpretación cree que en la edad actual se verá el triunfo del evangelio en el mundo y así se introducirá una edad de oro cuando hasta cierto punto se cumplirán la justicia y la paz profetizadas para el reino milenial. Es llamado postmilenialismo porque considera que la segunda venida de Cristo será el clímax de la edad de oro, y pondrá fin al milenio. El postmilenialismo conservador representa un reinado supremo de Cristo sobre los corazones de los hombres por un período literal de mil años. El postmilenialismo más liberal es similar a los puntos de vista de la evolución y considera un avance gradual en el progreso del mundo que culmina en una edad dorada. Debido a todas las tendencias de la historia del siglo xx, ha habido poca base para creer que la causa de Dios será prosperada en el mundo por medios humanos, y la mayoría de los intérpretes de la actualidad son amilenialistas o premilenialistas.

Aunque se han presentado muchos argumentos en pro y en contra del concepto de un milenio literal, la solución está determinada por el punto hasta el cual las profecías de las Escrituras se interpretan literalmente. En esta discusión se supondrá que la profecía debe ser interpretada literalmente en el mismo sentido que cualquier otro tema de la revelación divina. Consecuentemente, muchas predicciones del Antiguo Testamento, así como el capítulo clásico de Apocalipsis 20 en el Nuevo Testamento, se interpretan literalmente como que quieren decir lo que dicen: que habrá un reinado literal de Cristo sobre la tierra después de su segunda venida y antes que sean creados los nuevos cielos y la nueva tierra. El libro de Walvoord The Millennial Kingdom (El reino milenial) presenta argumentos detallados acerca de los diversos puntos de vista sobre el milenio, y es una discusión detallada de esta cuestión.

B. El Reino Milenial, Un Reinado De Dios Sobre La Tierra

En contraste con el punto de vista amilenial, que considera el reino de Dios primariamente como un reinado espiritual en los corazones de los hombres, muchos pasajes apoyan la conclusión de que el reino es un reino literal sobre la tierra, en el cual Cristo será realmente el gobernador político supremo y el líder espiritual y objeto de culto. Este concepto se presenta en forma amplia en el Antiguo Testamento y en el Nuevo.

En el Salmo 2, donde se anuncia la rebelión de la nación contra Dios, se le da la siguiente orden al Hijo de Dios: «Pideme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra» (y. . Este no es un gobierno espiritual, sino Un gobierno político real, como se ve en el versículo siguiente: «Los quebrantarás con vara de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás» (y. 9). Evidentemente esto no puede referirse a la iglesia o a un reinado espiritual en el cielo, sino más bien representa a un monarca absoluto que abatirá a los inicuos y los pondrá bajo sujeción.

Otro pasaje importante que enfatiza el carácter terrenal del reino es Isaías 11, donde Jesús, como descendiente de David, es presentado como que trae un justo juicio sobre la tierra y castiga a los impíos. Isaías 11:4 afirma: «Juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la espada de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.» En este pasaje se menciona frecuentemente la tierra (como en Is. 11:9), y se describen los tratos de Dios con las naciones a fin de recoger a Israel de entre todas las naciones.

Una cantidad casi innumerable de otros versículos afirman o implican que el reino será sobre la tierra (cf. Is. 42:4; Jer. 23:3-6; Dn. 2:35-45; Zac. 14:1-9). La descripción en estos pasajes del reinado de Cristo sobre la tierra en el reino milenial evidentemente no describe la edad presente ni describe el cielo. Cualquier cumplimiento razonable requeriría de un reinado literal sobre la tierra a continuación de la segunda venida de Cristo.

C. Cristo Como Rey De Reyes En El Milenio

Muchos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamentos combinan su testimonio de que Cristo será gobernador supremo sobre la tierra. Cristo, como hijo de David, se sentará sobre el trono de David (2 S. 7:16; Sal. 89:20-37; Is. 11; Jer. 33: 19-21). Cuando Cristo nació, vino como rey, según fuera anunciado por el ángel Gabriel a María (Lc. 1:32-33). Como Rey fue rechazado (Mr. 15:12, 13; Lc. 19:14). Cuando fue crucificado murió como Rey de los judíos (Mt. 27:37). En su segunda venida es descrito como «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES» (Ap. 19:16). Literalmente centenares de versículos en el Antiguo Testamento declaran o implican, por lo menos, que Cristo reinará sobre la tierra. Algunos de los textos más importantes son especialmente claros (Is. 2:1-4; 9:6-7; 11:1-10; 16:5; 24:23; 32:1; 40:1-11; 42:1-4; 52:7-15; 55:4; Dn. 2:44; 7:27; Mi. 4:1-8; 5:2-5; Zac. 9:9; 14:16-17).

Una de las características del reino milenial es que David será resucitado y reinará como príncipe bajo el mando de Cristo (Jer. 30:9; 33:15-17; Ez. 34:23-24; 37:24-25; Os. 3:5). Ciertamente esta situación no se ve en la iglesia presente y exige que ocurran la venida de Cristo y la resurrección de los santos del Antiguo Testamento antes que pueda cumplir-se la profecía.

D. Características Principales Del Gobierno Del Milenio

Como lo dejan ver los pasajes que hablan acerca del reino futuro, hay por lo menos tres aspectos importantes en el gobierno de Cristo durante su reinado milenial.

1. Muchos pasajes testifican que el gobierno de Cristo será sobre toda la tierra, más allá de los límites de cualquier otro reino terrenal anterior y del reino de David mismo. Al establecer el gobierno mundial, Dios cumplió su propósito de que el hombre debía gobernar sobre la tierra. Aunque Adán fue descalificado, Cristo, como el segundo Adán, puede cumplir esta meta como se menciona en Salmo 2:6-9. Según Daniel 7:14, al Hijo del Hombre «le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará y su reino uno que no será destruido». El mismo pensamiento se menciona en Daniel 2:44; 4:34; 7:27. La universalidad del gobierno de Cristo sobre la tierra también se menciona en Salmo 72:8; Miqueas 4:1-2; Zacarías 9:10.

2. El gobierno de Cristo será de autoridad y poder absolutos. Cristo regirá «con vara de hierro» (Sal. 2:9; Ap. 19:15).

Todos los que se oponen serán castigados con la destrucción (Sal. 2:9; 72:9-11; Is. 11:4). Un gobierno tan absoluto no es la característica del gobierno de Cristo sobre su iglesia o sobre el mundo en la actual dispensación y sólo podría cumplirse si Cristo tiene un reinado literal sobre la tierra después de su segunda venida.

3. El gobierno de Cristo en el milenio será de justicia y paz. Esto se desprende de pasajes clásicos como Isaías 11 y Salmo 72.

Estas características poco usuales del reino sólo son posibles gracias a los juicios introductorios de Israel y los gentiles (discutidos en el capítulo anterior) y por el hecho de que Satanás está encadenado y ha sido dejado fuera de acción. La única fuente de mal en el mundo será la naturaleza pecaminosa de los hombres que están todavía en su carne humana. La separación del trigo de la cizaña (Mt. 13: 24-30) y la separación de los peces buenos de los malos (Mt. 13: 47-50) son preparativos necesarios para el reinado de Cristo. El milenio comenzará con todos los adultos convertidos como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos que nazcan durante el milenio serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta el punto de la muerte física si se rebelan contra su Rey (Is. 65:17-20; Zac. 14:16-19). El pecado abierto será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial.

E. El Lugar Especial De Israel En El Reino Milenial

Durante el período del reino milenial Israel gozará de un lugar de privilegio y de bendición especial. En contraste con la edad actual de la iglesia, en que judíos y gentiles están en un mismo plano y tienen los mismos privilegios, el pueblo de Israel en el milenio heredará la tierra prometida y será objeto del favor especial de Dios. Será el tiempo de la reunión de Israel, su restablecimiento como nación y la renovación del reino davídico. Al fin Israel poseerá la tierra permanentemente y en forma completa.

Muchos pasajes tratan de este asunto. En el milenio los israelitas serán reunidos y restaurados a su antigua tierra (Jer. 30:3; 31:8-9; Ez. 39:25-29; Am. 9:11-15). Habiendo sido conducidos de regreso a su tierra, Israel estará formado por los súbditos del reino davídico revivido (Is. 9:6-7; 33:17, 22; 44:6; Jer. 23:5; Dn. 4:3; 7:14, 22, 27; Mi. 4:2-3, 7). Los reinos divididos de Israel y Judá volverán a unirse nuevamente (Jer. 3:18; 33:14; Ez. 20:40; 37:15-22; 39:25; Os. 1:11). Israel, como la esposa de Jehová (Is. 54; 62:2-5; Os. 2:14-23), estará en una posición de privilegio sobre los creyentes gentiles (Is. 14:1-2; 49:22, 23; 60:14-17; 61:6-7). Muchos pasajes también hablan del hecho de que Israel revivirá espiritualmente (Is. 2:3; 44:22-24; 45:17; Jer. 23:3-6; 50:20; Ez. 36:25-26; Zac. 13:9; Mal. 3:2-3). Muchos otros pasajes dan información adicional acerca del estado bienaventurado de Israel, su avivamiento espiritual y su goce de la comunión con su Dios.

Aunque los gentiles no tendrán título en la tierra prometida, también tendrán bendiciones abundantes, como se puede deducir de varios pasajes del Antiguo Testamento (Is. 2:2-4; 19:24-25; 49:6, 22; 60:1-3; 62:2; 66:18-19; Jer. 3:17; 16:19). La gloria del reino para Israel y para los gentiles sobrepasará en mucho cualquier cosa que el mundo haya experimentado antes.

F. Bendiciones Espirituales En El Milenio

Aunque el milenio se describe correctamente como el gobierno político de Cristo sobre la tierra, las características del reino proveerán un contexto para una vida espiritual abundante en tal grado que ninguna dispensación anterior había podido lograrlo. Por cierto, esto se debe al hecho de que Satanás está encadenado, el pecado es juzgado de inmediato y se logra el conocimiento universal del Señor. Según Isaías 11:9: «La tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar.»

Se dan muchas promesas de bendiciones espirituales interiores que provienen del nuevo pacto. Jeremías 31:33, 34 declara: «Este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.» Será un período de justicia (Sal. 72:7; Is. 2:4). Las condiciones espirituales también harán posible un gozo y una bendición no acostumbrados para el pueblo de Dios (Is. 12:3, 4; 61:3, 7).

Aunque no hay evidencias de que el Espíritu de Dios vaya a bautizar creyentes en una nueva unidad espiritual como ocurre en la iglesia actual, habrá, sin embargo, el poder y presencia interior en los creyentes durante el milenio (Is. 32:15; 44:3; Ez. 39:29; Ji. 2:28-29). Debido a la situación especial, indudablemente habrá una mayor bendición espiritual en todo el mundo durante el milenio que en cualquier otra dispensación anterior.

Como un centro para la adoración, se describe un templo milenial en Ezequiel 40-46. En este templo se ofrecen sacrificios que difieren algo de los sacrificios mosaicos. Los intérpretes han diferido en cuanto a si deben ser tomados literalmente o deben recibir otro tipo de explicación. No hay razones sólidas para no aceptar el templo y el sistema sacrificial como una profecía literal.

Aunque la muerte de Cristo ha puesto fin a la ley mosaica y al sistema de sacrificios, los mencionados por Ezequiel parecen tener un carácter conmemorativo, mirando hacia atrás, hacia la cruz, así como los sacrificios del Antiguo Testamento miraban hacia adelante al sacrificio de la cruz.

En el milenio, con su extraordinaria bendición espiritual, lo terrible del pecado y la necesidad del sacrificio de Cristo serán más difíciles de comprender que en las dispensaciones anteriores. En consecuencia, parece que el sistema de sacrificios se introduce como un recordatorio de la necesidad que hubo del sacrificio de Cristo, único que puede quitar el pecado. Si los sacrificios del Antiguo Testamento eran un anuncio adecuado de la muerte de Cristo, un medio similar podría emplearse en el milenio como un modo de conmemorarlo.

En todo caso, hay claras evidencias de que el milenio será un tiempo de bendiciones espirituales mayores que lo acostumbrado, período en que la tierra estará caracterizada por la justicia, el gozo y la paz.

La abundancia de las bendiciones espirituales traerá importantes progresos sociales y económicos que superarán a todo lo conocido en dispensaciones previas. El hecho de que todos tendrán justicia y que los mansos serán protegidos asegurará la equidad en asuntos económicos y sociales. Probablemente la mayoría de las personas conocerán al Señor. La tierra misma se verá liberada de la maldición que hay sobre su productividad (Is. 35:1-2), y habrá lluvias abundantes (Is. 30:23; 35:7). En general, habrá prosperidad, salud y bendiciones físicas y espirituales como nunca antes el mundo había conocido.

La situación milenial también incluirá importantes cambios en la tierra, algunos de ellos producidos por las grandes catástrofes de la Gran Tribulación y otros relacionados con la segunda venida de Cristo. Donde ahora está el Monte de los Olivos en Jerusalén, se extenderá un gran valle de este a oeste (Zac. 14:4). Otro rasgo especial del período es que Jerusalén será exaltada por sobre el territorio que la rodea (Zac. 14:10). Como un todo, la tierra prometida será una vez más el jardín del mundo, el centro del reino de Dios en la tierra y el lugar de bendiciones especiales. En muchos respectos, el reino milenial será una edad de oro, el climax de la historia de la tierra y el cumplimiento del propósito de Dios de establecer a su Hijo como el supremo gobernador del universo.

¡¡¡¡¡Maranata Cristo Viene!!!!

La vision del cristianismo sobre la sociedad del mañana

La Visión del Reino futuro de la iglesia

A lo largo de los siglos, las especulaciones sobre la naturaleza exacta de la culminación o realización plena del Reino de Dios han variado mucho. La expectativa principal es que la tierra será restaurada a su estado original perfecto, y toda la creación, especialmente los humanos, disfrutarán de la perfecta justicia y paz perfecta. Dios, el verdadero Rey del universo, reinará sobre todos a través de un hombre perfecto y justo (Santiago 2:5; Hechos 14:22).

En previsión de este tiempo, los cristianos creen que han sido llamados a una misión especial para tomar un papel activo en la preparación para dicho Reino. La Iglesia, como el cuerpo vivo de Cristo, está llamada a encarnar la presencia constante de Cristo en el mundo. Los cristianos son llamados a emular a Jesús en sus vidas individuales, para actuar como lo hizo Jesús al predicar el reino, amando, perdonando y reconciliando a las personas del mundo. Los cristianos esperan un día del juicio final, cuando el Reino de Dios, un reino de perfecta paz y la justicia, va a comenzar.

Una fe escatológica

El cristianismo es una fe escatológica que busca la venida del Reino de Dios (Mt. 6:33). Profundamente arraigado en el judaísmo, el cristianismo comparte la expectativa judía de un día que se efectuará el juicio final , llamado el Día del Señor. En este día, la humanidad verá a Dios o el representante de Dios, el Mesías, y toda injusticia será sacada a la luz en un ajuste de cuentas final.

Una vez que la injusticia ha sido descubierta y castigada, la justicia perfecta de Dios prevalecerá. Los escritores del Nuevo Testamento comparten esta expectativa, con la creencia cristiana característica que es Jesús, el Mesías, el que volverá en juicio. En el día de su Segunda Venida, también conocida como la parusía, Jesús no volverá como un pobre y oscuro maestro, sino en el orgullo como un rey, y al igual que los reyes de Israel, juzgará a cada uno según sus obras. El mundo como lo conocemos terminará, y el Reino de Dios se hará plenamente efectivo (Mt. 25:31-14).

El tiempo para restaurar todas las cosas

En ese tiempo glorioso, el tiempo de la restauración de todas las cosas (Hechos 3:19-21), los hombres de buena voluntad verán cristalizados todos sus anhelos de paz y justicia entre los hombres (Mateo 5:4-10). Será una era de plena armonía, obediencia, disciplina, aprendizaje, y adoración pura, sin que existan divisiones sectarias, sociales, o raciales. Será un gobierno mundial verdadero, un verdadero NOM divino que buscará el bien y la prosperidad para todos, sin que existan tiranos déspotas, o ricos orgullosos que busquen sus interes egoístas en perjuicio de los pobres y débiles como sigue ocurriendo hoy. Los últimos de hoy serán los primeros del mañana, y los que son hoy los primeros, serán los últimos, los desechados, y los desposeídos (Santiago 5:1-6).

Le pregunto lo siguiente, estimado amigo(a) que lee esto: ¿Está usted buscando heredar (ver y entrar) en ese magnifico reino venidero, o sigue creyendo aún en esa falsa esperanza católica de que partirá al cielo si usted es buenito y devoto?

El plan de Dios

Cuando Dios creo la tierra y todo lo que sobre ella se mueve, sin duda Dios tenía un plan que era perfecto y bueno para la humanidad. El propósito de Dios era que EL mismo reinaría sobre la tierra, su ley seria respetada y los hombres viviríamos felices y adoraríamos al Dios que nos creo. Este plan original de Dios fue “demorado” por causa de la desobediencia humana. Desde entonces el paraíso edénico se transformo en el caos y confusión que observamos hoy. Cientos y miles de religiones, varios dioses, guerra, muerte, tristezas y alegrías, odio y amor, son experiencias que vivimos a diario debajo del sol.

 La mayoría de los seres humanos soñamos con un mundo mejor, que las guerras terminen, que se haga justicia, que ya no hayan mas pobres, ni ricos que lo posean todo. Y esto es en definitiva lo que ofrece el evangelio de Jesús. Cuando Jesús comenzó a predicar el evangelio, el evangelio sobre el Reino de Dios (Marcos 1: 14, 15, Mateo 4: 23, Lucas 8: 1), las vidas de muchas personas cambiaron radicalmente por que veían en el mensaje de Jesús una esperanza para la humanidad entera. El mensaje de Jesús no estaba enfocado en asuntos personales, en problemas psicológicos o económicos como se predica en muchas iglesias. Jesús no hablaba de cómo ser rico, cómo tener mejor autoestima, cómo vencer los miedos internos, o como tener paz y seguridad en el alma, etc. El mensaje de Jesús era un mensaje que comprometía a toda la humanidad.

 ¡Arrepentíos por que el Reino de Dios  esta cerca! Mateo 3: 2

 Cuando los judíos oyeron estas palabras seguramente recordaron lo que los profetas habían dicho con anterioridad.

Zacarías 14:9 Y el SEÑOR será rey sobre toda la tierra….

Cada judío temeroso y respetuoso de Dios esperaba con ansias ese precioso día, cuando el señor reinaría sobre la tierra entera. Ellos esperaban que el agente de Dios, un humano especial, su ungido, naciera de la descendencia de David y El actuaría sabiamente y practicaría el derecho y la Justicia en la tierra (Jeremías 23: 5) 

Los judíos esperaban la consumación del Reino de Dios. Jesús nunca pretendió modificar esa esperanza, es mas, el enseño a sus seguidores que oraran por la venida del Reino de Dios.  ¡Venga tu Reino! Hágase tu voluntad así como en el cielo también en la tierra. (Mateo 6: 10)

Lamentablemente pocas personas creen en este mensaje que llena de esperanza, y que cambia la vida. Aun la mayoría de quienes dicen ser cristianos, discípulos de Jesús se niegan a creer en este mensaje. Muchos cristianos creen y afirman que su esperanza es vivir en el cielo, siendo que Jesús, el maestro enseño que los mansos heredarían la tierra (Mateo 5: 5)  

Hay que entender que Dios en Jesús, su agente, estaba reparando el daño que Adán le había hecho a la humanidad. El primer Adán arruino todas las cosas más el Segundo Adán (Jesús) esta arreglándolo todo. El plan de Dios es que la humanidad y la tierra entera vuelva a lo que fue antes de Adán. Que la comunión con Dios sea restablecida, que su Ley, la ley que se resume en el amor se cumpla. Que los seres humanos gocemos de vida abundante, de felicidad, que ya no haya muerte, ni dolor, ni llanto como lo fue en ese corto comienzo. Dios quiere restaurar todas las cosas!!

Hechos 3: 19 AL 21: Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su Cristo debería padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor, y El envíe a Jesús, el Cristo designado de antemano para vosotros, a quien el cielo debe recibir hasta el día de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos.

Desde tiempos antiguos Dios había anunciado por medio de los profetas, el tiempo que se avecina, que es no es mas que el tiempo de la restauración de todas las cosas! El Mesías Jesús abrió la puerta al Reino de Dios por medio de su muerte en la cruz. Allí Dios perdona nuestros pecados y nos hace aptos para su Reino. Luego de morir, Jesús resucito y desde entonces el ascendió a los cielos, y es necesario que permanezca allí hasta el tiempo indicado que solo conoce Dios el Padre. (Hechos 1: 7)

Mientras tanto nosotros quienes vivimos en el presente, tenemos el mandato, la comisión de Dios de predicar este evangelio, las buenas nuevas sobre el Reino de Dios que esta cerca. Somos embajadores de Cristo que debemos denunciar el pecado de la sociedad actual, y llamar a las personas a un arrepentimiento, a que hagan las pases con Dios, con su voluntad, sus mandamientos y puedan preparase para la edad de oro que se aproxima. Nosotros sabemos que si queremos ser parte del Reino de Dios, debemos arrepentirnos, dejar nuestros malos caminos, actitudes, vicios ya que como el apóstol Pablo dijo “los que practican tales cosas no heredaran el Reino de Dios.” ( 1 Cor 6: 9 y 10)

Como dijo antes, los humanos soñamos con una edad de oro, nosotros tenemos fe en Dios de que  vendrá, tenemos fe en que su Mesías vive y esta hoy en el cielo, esperando el día señalado por el Padre para comenzar a Reinar. Si quieres tener parte en esta esperanza, busca a Dios. Y si ya eres parte hermano, tienes  una tarea que cumplir!! Predicar su evangelio!! Manos a los obra, trabajemos y oremos para que el Reino de Dios venga!!

Amen