Meditaciones sobre el Reino de Dios

El Reino señala a una entidad que viene en el futuro cuando los justos serán reivindicados y los malos juzgados por un Jesús autoritario que regresa con poder, ganador de la batalla cósmica contra el mal, tan dolorosamente evidente por la presencia del pecado en nuestro mundo. Sin embargo, elementos de una inauguración presente aparecen en este uso. Así es que Pablo puede hablar, por un lado, de “heredar el Reino”, viendo su futura venida (1 Cor. 6:9-10; 15:50; Gál. 5:21), mientras también reparaba en que el reino no es cuestión de palabra, sino de poder (1 Cor 4:20). Ni consta de comer y beber, sino de rectitud, paz y alegría en el Espíritu Santo (Rom. 14:17). Es Dios que le invita a entrar a Su Reino y gloria” (1 Tes. 2:11). Sus obreros trabajan en el servicio del Reino de Dios (Col. 4:11). Los Hechos registran cómo Felipe y Pablo predican el Reino (Hechos 8:12; 28:23, 31). Por otra parte, Pablo puede hablar en los Hechos de “introducir el Reino” a través de muchas pruebas, una referencia futura (Hechos 14:22; Similar es en 2 Ped. 1:11). Aún los hebreos hablan de recibir un Reino inconmovible en un contexto donde ya hemos venido al Mt. Sion, la Jerusalén celestial (Heb. 12:22-28). Ya notamos arriba la cita en Col. 1:13 y 1 Cor. 15:24-28, donde el rescate lo introduce a uno en el Reino, y el gobierno de Jesús procede hasta su terminación. El Apo. 1:6 hace el mismo punto de reino “ya” cuando Cristo “nos ha hecho “ya” un Reino de sacerdotes para Su Dios y Padre” (Apo. 1:6). Somos parte, aun ahora, de un programa del Reino que un día será manifestado para todo el mundo para ser visto por todos los nacidos de nuevo. El Reino de Dios se trata finalmente del gobierno, poder, y presencia de Dios literalmente hablando en un mundo caído. El Reino refleja la victoria de Dios sobre el pecado en nombre de una humanidad necesitada (Efe. 3:7-10). Para refundir otro dicho de otro contexto, “Todo el mundo es Su plataforma, y somos meramente jugadores en ella.” Sólo en este caso, lo que Dios ha formado en la iglesia y lo que él hará en la expresión última del Reino muestra el poder transformante que viene a través de Cristo. Tenemos un papel significativo como testigos de Su camino y presencia. Esto me trae al significado de Reino con vínculos inamovibles con la iglesia, pues la esperanza y la esencia del Reino nos conducen a su llamada e implicaciones éticas.

El Reino es ambos distinto de e íntimamente asociado con la iglesia. El Reino es más que la iglesia, pero la iglesia es contenida dentro del programa del Reino. Hay una progresión en curso para el movimiento del programa unificado del Reino de Dios mientras se mueve a través de las dispensaciones o eras de su administración. El programa nos propulsan hacia la realización de la esperanza completa y traen ese futuro en el presente como un vislumbre de lo que ha de venir. Así que, ¿cómo encajamos como comunidad para ese asunto dialéctico entre el Reino presente y futuro?

Dios ha invertido en la iglesia. Su inversión es el Espíritu residente, mediado a través de Cristo y dado en el contexto del perdón y la promesa, una prima (anticipo) escatológica sobre el resto de la esperanza. La iglesia, entonces, es la beneficiaria del poder y presencia de Dios. Satanás y el pecado aparecen derrotados, como el lenguaje confiado de Romanos 8 lo declara. En la edad a venir, el Hijo del Hombre que vuelve dejará en claro toda esta autoridad al cosmos entero. Aquellos que confiesan a Jesús como su Salvador y Señor reconocen esta autoridad que Dios ha invertido en Su mediador. Si prepararse para el Reino comunal en el tiempo de San Juan Bautista quiso decir recurrir a Dios en el contexto de la reconciliación y siendo reconciliado con otros, entonces la llamada de la comunidad es evidenciar la presencia de tales relaciones transformadas ante un mundo necesitado. Esta exhortación fundamental aparece en un texto como Efe. 2:11-22

Así es que el Reino ha venido a través del Hijo de Dios invadiendo el mundo. Como Mesías que reconocemos que él es, él dominará la tierra finalmente. La “llegada” parcial del Reino ahora quiere decir la derrota parcial de Satanás, el perdón de Dios, y el otorgamiento del Espíritu. Y, no obstante, el Reino vendrá un día a través del Hijo del Hombre para reivindicar a los santos, y hacer de las promesas una realidad palpable. Entonces Satanás y el mal serán removidos. Mientras tanto decimos, “ven Señor Jesús. Pero danos la fuerza para ser luz para mostrar lo que el reino es. Tú has traído el futuro en el presente. Ilumínanos en nuestras vidas a través de tu poder presente en nuestras vidas.

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